jueves, 23 de octubre de 2008

Aspectos fundamentales sobre investigación

1. Tipos de conocimiento

El conocimiento es la acción y el efecto de enterarse de algo, de adquirir información. También se habla de entender, comprender y saber. Los principales temas del reconocer son estudiados por la Filosofía, la Psicología, la Sociología y la Pedagogía. Así, dependiendo de dónde venga ese entender, comprender y saber, de cuáles sean sus fuentes y sus características del objeto que queramos conocer, podemos hablar de distintos tipos de conocimientos: vulgar, práctico, religioso, filosófico, científico etc…

1. Filosofía: la disciplina que se ocupa del conocimiento es la teoría del conocimiento. Para Kant la experiencia sensible nos ofrece la materia del conocimiento, la forma la da nuestra mente con sus intenciones puras de la sensibilidad, del espacio y del tiempo y las categorías del entendimiento. Las ideas de la razón son el campo de las discusiones sin fin, ya que no hay experiencia que las compruebe o desmienta. El conocimiento es una verdadera construcción de la mente.

En esta construcción de la mente y en esa búsqueda del porqué de los fenómenos y de la verdad hay distintos enfoques:

  • Para los empiristas, el fundamento del conocimiento se basa siempre en la experiencia tanto de los sentidos exteriores, en el caso del empirismo radical, como en la experiencia interior y hasta la histórica.

  • Para el racionalismo, lo más importante son las ideas del tipo platónico o entes lógicos matemáticos. Las modalidades de conocimiento que destaca este enfoque son: sensación, percepción, imaginación, memoria, juicio y razonamiento.

2. Psicología: el estudio del conocimiento se hace desde distintas escuelas:

  • La conductista: para la cual el aprendizaje se explica por el esquema estímulo-reacción y el refuerzo positivo, o premio, y el negativo, o castigo.

  • La humanista: que lo fundamenta en las motivaciones que afirman la personalidad y potencian el autoconcepto.

  • La cognitiva: destaca la construcción del conocimiento por el sujeto y la necesidad de enlazar nuevas experiencias con las estructuras mentales previas, lo que hace que el aprendizaje sea significativo para el sujeto.

3. Pedagogía: el estudio del conocimiento interesa fundamentalmente desde 2 enfoques y métodos:

  • El heurístico o de investigación: que amplía nuestro saber y lo profundiza descubriendo nuevas verdades

  • Los métodos didácticos: cuyo objeto es comunicar la verdad ya descubierta para ponerla del modo eficaz posible al alcance del educando.

El conocimiento filosófico no es suficiente para entender todo ese conocer y saber propio del conocimiento, ya que en ocasiones se necesita de una contrastación y verificación con la realidad del objeto de estudio o fenómeno a conocer. Esto supone una limitación del conocimiento filosófico.

Tanto la pedagogía, la sociología como la psicología necesitan una contrastación. Esto nos las da el conocimiento científico, a través del cual se busca esa verdad basada principalmente en un proceso de investigación. Se trata de un proceso sistemático yd e seguridad comprobada, quedando caracterizado por el método que utiliza.

Hay otro enfoque distinto a los anteriores que es el conocimiento vulgar. Se trata de una forma de conocimiento práctico que se transmite de unos a otros y se manifiesta, en parte, en la cultura popular. Es un pensar espontáneo que preside la vida cotidiana. De alguna manera, el saber vulgar es propio del sentido común, y éste se concibe como un campo de conocimiento propio de la comunidad a la pertenece.

Se trata de un tipo de conocimiento no organizado tanto en su obtención como en su transmisión y verificación. Es superficial, carece de coherencia interna y se basa en la descripción no sistemática de ciertos fenómenos. No se fundamenta en pruebas empíricas, sino en las opiniones de ciertas personas a las que se les otorga una pretendida autoridad en la materia.

2. El conocimiento científico

El desarrollo del conocimiento científico se produce a partir de dos procesos distintos:

  • Un período de desarrollo normal donde se da una situación dominada por un paradigma concreto

  • Un período donde surge una corriente diferente a la establecida en el período normal, y a partir de aquí se adquiere una nueva metodología, léxico, técnicas etc…

El periodo normal anterior al conocimiento científico estaba basado principalmente en el conocimiento filosófico, en el método reflexivo donde las teorías eran puras abstracciones conceptuales. Poco a poco, surge esa corriente diferente que va dejando hueco a esas nuevas técnicas, metodología y léxicos, que conjugándolo con lo anterior, da lugar al conocimiento científico.

El conocimiento científico tiene su punto de arranque en la observación. No se considera científico un conocimiento obtenido por especulación, sino que basándose en los hechos.

El conocimiento científico toma su nombre del método que utiliza cumpliendo cada una de sus características, y una de las características de este método es que distintos observadores independientes o un mismo observador en dos momentos diferentes deben llegar a los mismos resultados. La replicabilidad, otra característica del conocimiento científico de los resultados, garantiza la verificabilidad de las proposiciones científicas, de tal forma que los resultados pueden extenderse a otras condiciones algo diferentes estudiando sistemáticamente las relaciones nuevas condiciones y nuevos hechos.


2.1. Rasgos diferenciales del conocimiento científico

El conocimiento científico se puede definir como aspectos del saber lo más objetivo posible referidos a la realidad en que existimos.

Rasgos que caracterizan a todo conocimiento científico:

  • No es exacto ni infalible

  • Es fragmentario

  • Su rumbo es imprevisible

  • Plantea problemas de dificultad en número creciente

  • Las pruebas empíricas en que se basan deben ser verificables

  • Es autocorrectivo

  • ES acumulativo

  • Es siempre positivo

  • Busca semejanzas, no diferencias

  • Sus datos básicos poseen valor con independencia de los propósitos con que fueron obtenidos

  • Permite poner en evidencia factores que de otra manera pasarían inadvertidos

  • No es monopolista

  • Carece de connotaciones teleológicas

  • No apela en ningún momento a argumentos de autoridad

  • Puede no coincidir con las deducciones del sentido común

  • Es independiente de la ideología del investigador

  • Capacita para actuar con eficacia en ele mundo que nos rodea

  • Permite fijar objetivos y verificar su cumplimiento

  • Es ambiguo en cuanto a sus posibilidades de actuación

2.2. Características del conocimiento científico

Objetividad: es una característica necesaria para el conocimiento científico y para la ciencia, de tal manera que los resultados de una investigación científica sean independientes de quien la ha llevado a término.

La ciencia en su estado de desarrollo actual no ha alcanzado la verdad en ninguno de sus campos sino que se debe hablar de grados de objetividad. Estos grados de objetividad son distintos dependiendo de cada rama de la ciencia. Por ejemplo, las ciencias de la naturaleza han alcanzado un alto de grado de objetividad. Sin embargo, la situación de las ciencias humanas es distinta, no ha llegado a ser tan objetiva como se desea.

Sistematicidad: el conocimiento científico es un tipo de conocimiento ordenado, consistente y coherente en sus elementos, una totalidad interrelacionada e integrada en un sistema. Mediante la sistematización se organizan, se estructuran y se armonizan diferentes conocimientos para tratar de entender la realidad de la manera más completa posible.

Metodicidad: el conocimiento científico es fruto o consecuencia de un plan cuidadosamente previsto en función de los objetivos específicos en las hipótesis de trabajo formuladas para resolver un interrogante o problema objeto de estudio. Su condición de científico se apoya en la fiabilidad de los procedimientos y estrategias utilizadas para su obtención.

Racionalidad: esta característica nos lleva a que la ciencia utiliza la razón como la vía esencial para llegar a sus resultados. Esto permite la sistematización coherente de enunciados fundados o contrastables.

Fáctico: la fuente de información y de respuesta a los problemas es la experiencia. Lo que distingue al conocimiento científico de otros es la base empírica y la experiencia.

Contrastabilidad: esta característica permite una mayor fiabilidad del conocimiento al ser comprobado por distintas personas y técnicas en circunstancias variadas. Este término incluye la contrastabilidad teórica e indirecta que actúa a nivel más complejo y profundo.

Comunicabilidad: ha de estar expresado en un lenguaje apropiado y preciso en términos reconocidos y aceptados por la comunidad científica. El lenguaje de la ciencia no es persuasivo ni directivo, es informativo, de tal forma que la utilización precisa de la terminología científica es una exigencia básica del conocimiento científico.

Analítico: la forma de proceder analítica para obtener el conocimiento científico obliga a seleccionar variables o cuestiones que rompen la unidad, complejidad y globalidad de los fenómenos humanos actuando a distintos niveles con diversos grados de globalización.

3. La ciencia

"ciencia" procede del verbo scire, que significa saber, por tanto ciencia equivale a toda clase de saber.

También, se ha identificado la ciencia con lo que el griego llamó episteme, lo cual tampoco resulta exacto.

En la actualidad, se utiliza más bien para referirse a la teoría del conocimiento o doctrina sobre su validez.

Hablamos de epistemología, que investiga los métodos y procedimientos de cada ciencia o del pensamiento científico en general. Bunge la define como la rama de la filosofía que estudia la investigación científica y su producto: el conocimiento científico.

La ciencia conjuga el sentido común y el pensamiento reflexivo con la contrastación empírica, originando el conocimiento científico.

3.1. Definición y funciones

Se puede definir la ciencia como un conjunto organizado de conocimientos lo más objetivo posible de la realidad en la que existimos.

Para Bunge, la ciencia es el campo de investigación cuyo fondo específico es igual a la totalidad del conocimiento científico acumulado en todas las ciencias particulares. De esta forma, cada ciencia particular sería la que abarcara un campo concreto de conocimientos y poseyera una o varias líneas de investigación, mientras que la ciencia general sería la familia a la que pertenecieran todas las ciencias particulares.

Desde un planteamiento globalizador, la mayoría de los autores define la ciencia en función de los componentes: contenido, método y producto, y la conciben como un modo de conocimiento riguroso, metódico y sistemático que pretende optimizar la información disponible en torno a problemas de origen teórico y/o práctico.

Cualquiera que sea la definición que demos de la ciencia, aparecen dos ingredientes: objeto y método. El objeto es aquello a lo que o sobre lo que se dirige una acción u operación intelectual y el método será el procedimiento empleado en su estudio. El método no puede existir sin el objeto y el objeto necesita del método para su estudio. De esta interacción se obtiene como consecuencia unos conocimientos, siendo el conjunto organizado de éstos lo que dará lugar a la llamada ciencia.

Kerlinger plantea dos visiones de la ciencia:

  • Visión estática: la ciencia es una actividad que aporta al mundo información sistematizada. El trabajo del científico tiene como función descubrir nuevos hechos y agregarlos al cuerpo ya existente de información. La función de la ciencia en esta versión sería hacer leyes generales.

  • Visión dinámica: considera a la ciencia más como una actividad que como aquello que realizan los científicos. El estado actual del conocimiento también es importante, pero lo es en la medida que contribuye a la base para futuras teorías e investigaciones científicas. A esta se le ha llamado la versión heurística de la ciencia. La función de la ciencia sería hacer descubrimientos, conocer hechos, avanzar en el conocimiento con el fin de mejorar las cosas con un criterio de utilidad práctica y resultado.

López-Baraja señala dos versiones de la ciencia:

  • La nomotética intenta identificar lo constante, lo permanente, encontrar leyes generales y poder predecir con bastante exactitud los fenómenos que estudian.

  • Idiográfica: estudia lo único, lo que sólo se produce una vez sin conseguir explicaciones generales.


3.2. Objetivos de la ciencia

El objetivo básico de la ciencia es explicar los fenómenos naturales, y a tales explicaciones se les llama teoría.

La teoría se define como un conjunto de constructos interrelacionados, definiciones y proposiciones que presentan una visión sistemática de los fenómenos al especificar las relaciones entre variables con el propósito de explicar y predecir los fenómenos.

Los objetivos de la ciencia son los siguientes:

  • Explicación de los fenómenos: conocer por qué es así. Su finalidad es ampliar el horizonte del conocimiento. Trata de establecer un esquema conceptual que contenga los distintos hechos que se investigan y sus relaciones mutuas.

  • Comprensión: es un aspecto psicológico de la explicación. Tanto la explicación como la comprensión son esenciales por ser decisivas para la toma de decisiones y para modificar y predecir el curso de los fenómenos.

  • Predicción: es anunciar por revelación, ciencia o conjetura algo que ha de suceder.

  • Control: es comprobación, inspección o intervención

3.3. Clasificación de las ciencias

Si se tiene en cuenta que el conocimiento se refiere siempre a un contenido, las ciencias pueden clasificarse en:

  • Ciencias formales: se ocupan de estudiar relaciones. Su contenido son entidades lógicas o matemáticas y son independientes en cuanto a contenido y metodología.

  • Ciencias empíricas o factuales: se ocupan de estudiar los hechos y sus relaciones, pero siempre referidas a los hechos. El contenido de las ciencias empíricas son los hechos percibidos como fenómenos a través de la experiencia.

3.4. La investigación científica. Definición y funciones

Hasta el siglo XVIII, la investigación no fue objeto explícito de atención. Desde los inicios de la filosofía griega hasta el Renacimiento, los estudios, reflexiones o especulaciones acerca de la investigación se centraron en torno a los problemas de la lógica y del método,

En el siglo XVIII, con la fundación de la Universidad de Berlín, la investigación adquiere nuevos conocimientos en el campo artístico, literario y científico.

Podemos definir la investigación como la actividad mediante la cual adquirimos nuevos conocimientos, mediante el empleo del método científico, para realizar nuevas aportaciones al cuerpo de la ciencia, o lo que es lo mismo, la aplicación del método científico al objeto correspondiente en cada estudio concreto.

Kerlinger la define como una investigación sistemática, controlada, empírica, amoral, pública y crítica de fenómenos naturales. Se guía por las teorías y las hipótesis sobre las presuntas relaciones entre esos fenómenos.



Las funciones de la ciencia:

  • Para algunos, piensan que la función principal es la generación y la contrastación de teorías. Por tanto, la investigación científica trata de describir, comprender y transformar la realidad para poder contrastar empíricamente sus teorías.

  • Otros autores van más allá de la generación y contrastación de teorías, sino le concede un papel más activo como el de iniciar, reformar, desviar y clarificar las teorías.

4. El método científico. Definición

El método científico es el conjunto de operaciones ordenadas mediante las cuales se pretende obtener unas observaciones sistemáticas y controladas para ser posteriormente cuantificadas y medidas que nos permitan lograr un conocimiento objetivo de la realidad en que existimos. La naturaleza del objeto es lo que determinará el método de la investigación y con él las estrategias.

4.1. Características

  • Sistematización: consiste en planificar de forma precisa las circunstancias en las que se llevarán a cabo las observaciones durante toda la investigación.

  • Control: va a garantizar que los resultados obtenidos en la investigación son debidos a la incidencia de la variable independiente sobre la dependiente y no a la influencia de las variables contaminadoras.

  • Medida: es una característica importante en una investigación, ya que una vez realizadas las observaciones es necesaria la cuantificación de los datos para proceder al análisis de los mismos y poder obtener unos resultados objetivos.

De Lara Guijarro y Ballesteros Velázque destacan como rasgos significativos del método científico los siguientes:

  • Se trata de un método teórico

  • Se basa en la duda científica

  • Problemático hipotético

  • Es empírico

  • Es autocrítico

  • Es inductivo-deductivo

  • Es circular

  • Es analítico-sintético

  • Es preciso


4.2. Fases del método científico

Latorre, Rincón y Arnal señalan 3 núcleos fundamentales en las etapas del método científico:

  • Planteamiento del problema: percepción de la dificultad y la identificación del problema.

  • Construcción de un modelo que nos permita aproximarnos al objeto de estudio: planteamiento de hipótesis y deducciones.

  • Contrastación del modelo: validación de hipótesis

4.3. Estrategias

Estrategias son las diferentes formas de proceder del método científico, que serán los diferentes métodos en los que, a su vez, se subdivide éste. Esta subdivisión puede realizarse según distintos criterios y uno de ellos es la inferencia.

Inferencia es una conexión lógica entre antecedente y consecuente. Puede hacerse de dos formas:

  • Razonamiento inductivo: es aquel mediante el cual llegamos a inferir conocimientos generales y permite generalizar a partir de casos particulares a teorías o leyes generales. En este método puede existir el riesgo de llegar a una conclusión general sobre la base de una premisa que únicamente ha estudiado cierto número de casos.

  • Razonamiento deductivo: procede de modo inverso al inductivo, es a partir de verdades generales extrae verdades particulares.

Estos métodos son complementarios ya que el método inductivo no puede contrastar la validez lógica de las generalizaciones empíricas a que llega, por lo que es necesario recurrir al método deductivo.

Frente a posturas excluyentes y fragmentarias, surge el método hipotético-deductivo que elabora hipótesis por la vía inductiva e intentando buscarle explicación por la deductiva, dando a su vez estas deducciones origen a nuevas hipótesis o inducciones.

5. La investigación educativa

La investigación en educación como disciplina de base empírica aparece a finales del siglo XIX, que es cuando en Pedagogía se adopta el método experimental, tomando el nombre de Pedagogía experimental. Tuvo influencias como:

  • El pensamiento filosófico: va a cambiar la forma de concebir la naturaleza de los fenómenos educativos. Estas corrientes son: el positivismo, que concibe el conocimiento como un conjunto de hechos relacionados con una ciertas leyes; el sociologismo que estudia los fenómenos sociales y las relaciones humanas; el pragmatismo, el único criterio válido para juzgar la verdad de toda doctrina se ha de fundar en sus efectos prácticos; y el experimentalismo basado en la experiencia para examinar y probar las características de una cosa.

  • La pedagogía científica: con el racionalismo se inicia la idea de una pedagogía científica basada en la experimentación. Junto con las aportaciones innovaciones de Rousseau, Pestalozzi y Froebel, propician el nacimiento de la investigación pedagógica con carácter empírico sentando las bases empíricas de la educación.

  • La metodología experimental: se extenderá después a la educación como el resultado de factores culturales, sociales y políticos relacionados con aspectos como la preocupación por asentar la educación sobre bases empíricas y la introducción del método experimental en las ciencias humanas.

5.1. Concepto de investigación educativa

El concepto de investigación educativa ha ido cambiando y adoptando nuevos significados a la par que han ido apareciendo nuevos enfoques y modos de entender el hecho educativo.

Para definirla, debemos analizar cómo está concebida en las distintas perspectivas de investigación:

  • Perspectiva empírico-analítica: la investigación educativa equivale a la investigación científica aplicada a la educación. Se da importancia al carácter empírico de la investigación apoyándose en los mismos postulados que las ciencias naturales. Por tanto, consiste en una actividad encaminada hacia la creación de un cuerpo organizado de conocimientos científicos sobre todo aquello que resulta de interés para los educadores.

  • Perspectiva interpretativa: la educación se concibe como una acción intencionada, global y contextualizada regida por reglas personales y sociales. El propósito de esta investigación es interpretar y comprender los fenómenos educativos.

  • Perspectiva crítica: la investigación trata de desvelar creencias, valores y supuestos que subyacen en la práctica educativa. Se concibe como un método permanente de autorreflexión.

5.2. Características de la investigación educativa

La principal característica de la investigación educativa es la peculiaridad de los fenómenos que estudia. La realidad educativa esta compuesta por fenómenos dinámicos, interactivos y complejos. Le plantean problemas difíciles de resolver por el carácter cualitativo.

Enumeramos a continuación las características principales de la investigación educativa según Latorre-Rincón:

  • La mayor dificultad epistemológica de los fenómenos educativos. No se pueden repetir. No se puede alcanzar la misma precisión y exactitud; y la dificultad del control de todas las variables que intervienen e interactúan en los fenómenos educativos.

  • El carácter multidisciplinar. Tienen un carácter amplio y cultural.

  • El carácter pluriparadigmático: se guía por distintas perspectivas y métodos difíciles de conciliar.

  • La relación peculiar entre investigador y objeto investigado. El investigador forma parte del fenómeno social, por lo que no es totalmente independiente o neutral.

  • El carácter plurimetodológico. Los fenómenos educativos implica que se utilice distintas metodologías.

  • Dificultad de conseguir los objetivos de la ciencia. En los fenómenos educativos, esta generalización se hace difícil ya que los fenómenos tienen mucha variabilidad.

  • Su delimitación: delimitar cuál es el campo de la investigación resulta difícil y complejo, ya que de por sí el concepto de la misma no tiene un marco claro.

5.3. Paradigmas de la investigación educativa

Se ha venido identificado una serie de paradigmas de investigación caracterizada por las respuestas que sus defensores ofrecen a 3 cuestiones básicas relacionadas con el objeto del conocimiento o la realidad que desea estudiar. Estas cuestiones están vinculadas a las dimensiones:

  • Ontológica: en la que se trata de responder a preguntas relacionadas con la naturaleza de la cognoscible y de la realidad social.

  • Epistemológica: en la que su preocupación es conocer la naturaleza de la relación entre el que conoce y lo conocido y cómo se conoce. Si el investigador debe adoptar una posición objetiva y externa y usar métodos de las ciencias naturales o considerar el conocimiento como algo subjetivo, personal o único.

  • Metodológica: que indicaría cómo debería proceder el investigador para conocer lo cognoscible.

El paradigma es un esquema teórico, o una vía de comprensión del mundo, que un grupo de científicos ha adoptado.

Los paradigmas asumen un conjunto de postulados metateóricos y metodológicos. Estos postulados dictan las reglas tanto para la construcción de los esquemas explicativos como de los procedimientos de la investigación, que serían distintos según se trate de un paradigma u otro.

En la actualidad, en la investigación educativa son varios los autores que identifican 3 paradigmas como marcos generales de referencia. Estos son:

1. Paradigma positivista (racionalista o empírico-analítico): trata de adoptar el modelo de las ciencias experimentales a las ciencias sociales.

El positivismo defiende determinados supuestos sobre la concepción del mundo u el modo de conocerlo. Estos supuestos son:

  • El mundo natural tiene existencia propia independientemente de quien lo estudia.

  • Está gobernada por leyes que permiten explicar, predecir y controlar los fenómenos del mundo natural y pueden ser descubiertas y descritas de manera objetiva y libre de valor por los investigadores con métodos adecuados.

  • El conocimiento que se obtiene se considera objetivo y factual, se basa en la experiencia y es válido para todos los tiempos y lugares con independencia de quien lo descubre.

  • Utiliza la vía hipotética deductiva como lógica metodológica válida para todas las ciencias.

  • Defiende la existencia de cierto grado de uniformidad y orden en la naturaleza.

Aspira a poder explicar las relaciones entre las variables, sobre todo tratando de establecer proposiciones de causa-efecto que de alguna forma nos permitan realizar predicciones de futuro.

Los programas de investigación positivista tienden a resumir un modelo teórico y un diseño de investigación empírico.

Se tarta de un modelo muy cuestionado, desde dos puntos vistas:

  • La filosofía de la ciencia ha puesto en crisis sus postulados sobre los que se basa el paradigma.

  • La posibilidad real de su aplicación a las ciencias sociales dado su rigor metodológico y su fuerte base estadística.

Se utiliza este paradigma si se plantean problemas en términos explicativos.

2. Paradigma interpretativo (cualitativo, naturalista o humanista): Engloba un conjunto de corrientes cuyo interés se centra en el estudio de los significados de las acciones humanas y de la vida social.

El enfoque interpretativo tiene sus antecedentes históricos en las escuelas del pensamiento como la fenomenología, interaccionismo simbólico, etnometodología y sociología cualitativa. Todas estas doctrinan se integran en torno al concepto de Verstelien. Algunos de los postulados que asumen, se podrían resumir en:

  • La ciencia no es algo abstracto y aislado del mundo, sino que depende del contexto social.

  • La conducta humana es más compleja y diferenciada que en otros seres vivos. Su interés por la intencionalidad de las actuaciones más que por la causalidad será la nota más peculiar de este paradigma.

  • Las teorías son relativas ya que cada sociedad actúa con valores propios y éstos cambian con el tiempo.

La finalidad de la investigación científica será comprender los fenómenos educativos a través del análisis de las percepciones e interpretaciones de los sujetos que intervienen en la acción educativa.

En este enfoque parte de un reconocimiento explícito de la influencia continua de los valores en las prácticas de investigación: problemas, metodología, selección de contexto y conductas, etc.

Las teorías generadas tienen un carácter comprensivo y orientativo. Las nociones científicas de explicación, predicción y control se reemplazan por comprensión, significado y acción. Los investigadores de orientación interpretativa se centran en la descripción y comprensión de lo que es único y particular del sujeto más que en lo generalizable. Se dan constante interacciones e influencias entre investigador y objeto de investigación.

Las características de este paradigma son:

  • Se intenta comprender la conducta humana desde el marco de referencia de quien actúa.

  • Observación naturalista sin control

  • Subjetivo

  • Próximo a los datos, perspectiva desde dentro

  • Fundamento en la realidad, orientado al proceso.

  • Válido: datos reales ricos y profundos

  • No generalizable: estudio de casos aislados

  • Holista

  • Asume una realidad dinámica.

  • Flexible, envolvente, emergente

  • Inductivo

Enfatiza la comprensión e interpretación de la realidad educativa desde los significados de las personas implicadas en los contextos educativos y estudia su creencias, intenciones, motivaciones y otras características del proceso educativo no observables directamente ni susceptibles de experimentación.

3. Paradigma sociocrítico: esta corriente engloba filosofías derivadas del marxismo y tiene su máximo apogeo entre 1965-1975. Pretendía ser una alternativa a los modelos teóricos dominantes: fenomenología y neopositivismo.

Para algunos autores (Adorno, Marcuse…), la ciencia se convertía en una ideología, en un modo producido cultural y socialmente respaldado que a su vez configuraba y dirigía la acción social. Los pilares básicos sobre los que asienta esta teoría parten del proyecto intelectual de recuperar elementos del pensamiento social como valores, juicios e intereses para integrarlos en una nueva concepción de ciencia social que mantengan un concepto riguroso del conocimiento objetivo en el estudio de la vida humana social. Algunas de las características más relevantes de este planteamiento pueden girar en torno a las siguientes cuestiones:

  • El conocimiento se construye siempre por intereses que parten de las necesidades naturales de la especia humana y que se configuran por las condiciones históricas sociales.

  • El saber humano se origina en virtud de tres intereses: técnico, con él se adquieren conocimientos que facilitan un control especializado de los objetivos naturales; práctico, que sirve para comprender y clarificar las condiciones para la comunicación y el diálogo comunicativo generando un conocimiento interpretativo capaz de informar y guiar el juicio práctico; y emancipatorio, que pretende la autonomía racional y liberadora del hombre.

  • Se incorporan procedimientos metodológicos del psicoanálisis. La autorreflexión, conocimiento interno y personalizado, permitirá tomar conciencia de cómo la historia y la biografía contribuyen en la forma de verse cada uno, en los roles de cada uno y en las expectativas sociales.

Este paradigma sería la respuesta a las tradiciones positivista e interpretativa con la pretensión a superar los puntos débiles, es decir, reduccionismo del primero y conservadurismo del segundo.

Desde el punto de vista crítico, la realidad es dinámica y evolutiva. Los sujetos son agentes activos en la configuración y construcción de esa realidad que tiene un sentido histórico y social. La finalidad de la ciencia no ha de ser solamente explicar y comprender la realidad, sino contribuir a la alteración de la misma. La investigación será el medio que posibilite a los sujetos analizar la realidad. Los valores en la perspectiva crítica ocupan un lugar dominante.

Sus principios son:

  • Conocer y comprender la realidad como praxis.

  • Unir teoría y práctica: conocimiento, acción y valores

  • Orientar el conocimiento a emancipar y liberar al hombre

  • Implicar al docente a partir de la autorreflexión

Desde el punto de vista educativo, una ciencia crítica de la educación se preocupa por las condiciones sociales, culturales y económicas que producen una cierta selectividad en el proceso de enseñanza y de organización del currículo.




miércoles, 1 de octubre de 2008

TECNICA EMPATICA


Ahora me gustaría enseñarle algunas técnicas verbales muy simples que pueden tener una importancia práctica considerable. ¿Qué puede decir cuando alguien le esté atacando? ¿Cómo puede controlar esas situaciones difíciles de un modo que acreciente su sensación de dominio y confianza en sí mismo?




PASO UNO: EMPATÍA.


Cuando alguien está atacándole o criticándole, puede que lo haga para ayudarle o para herirle. Lo que dice el crítico puede ser correcto, incorrecto o parcialmente correcto. Pero no es prudente concentrarse en esa cuestión al principio. En cambio, plantee a esa persona una serie de preguntas específicas destinadas a averiguar exactamente lo que quiere decir. Trate de no emitir juicios ni estar a la defensiva cuando hace las preguntas. Pida sin descanso más y más información específica. Trate de ver el mundo a través de los ojos del crítico. Si la persona le ataca con tópicos insultantes y ambiguos, pídale que sea más concreta y que indique exactamente que es lo que le disgusta de usted. Esta maniobra inicial puede ayudarle mucho a sacarse de encima al crítico y a transformar una interacción ataque-defensa en otra de colaboración y respeto mutuo.


A menudo ejemplifico cómo hacerlo en una sesión de terapia dramatizando una situación imaginaria con el paciente para poder modelar esta aptitud particular. Le enseñaré cómo dramatizar; es una habilidad útil. En el diálogo siguiente quiero que se imagine que es un crítico irritado. Dígame lo más brutal y angustiante que se le ocurra. Lo que usted diga podrá ser verdadero, falso o parcialmente cierto. Le responderé a cada uno de sus ataques con la técnica empática:




USTED (representando el rol de crítico irritado): Doctor Burns, usted es una mierda que no sirve para nada.
DAVID: ¿Qué aspectos míos no sirven para nada?
USTED: Todo lo que dice y hace. Es insensible, egocéntrico e incompetente.
DAVID: Examinemos cada uno de esos calificativos. Quiero que trate de ser específico. Al parecer, he hecho o dicho algunas cosas que le han angustiado. En concreto. ¿qué he dicho que le haya parecido insensible?¿Qué fue lo que le dio la impresión de que era egocéntrico? ¿Qué he hecho como para parecerle incompetente?
USTED: Siempre darme prisas al final de la sesión, como si esto fuese una gran cadena de producción para amasar dinero.
DAVID: Muy bien, le parece que tambien le he estado dando prisa en las sesiones. Puedo haberle dado la impresión de que estoy más interesado en su dinero que en usted. ¿Qué más he hecho? ¿Se le ocurren otras cosas maneras en que podría haberle ofendido o haberle fallado?

Lo que estoy haciendo es muy simple. Al hacerle preguntas específicas reduzco al mínimo la posibilidad de que me rechace completamente. Tanto usted como yo tomamos conciencia de algunos problemas concretos específicos que podemos abordar. Además, al escucharlo le estoy prestando atención especial para poder comprender la situación tal como la ve usted. Esta actitud tiende a diluir cualquier irritación y hostilidad y orientar el intercambio hacia la solución los problemas en lugar de llevarlo hacia la atribución de culpas o el debate. Recuerde la primera regla: aun cuando piense que la crítica es completamente injusta, responda con empatía haciendo preguntas específicas. Averigüe exactamente lo que quiere decir su crítico. Si la persona está muy acalorada, tal vez le descalifique, quizás incluso le diga obscenidades. No obstante, pídale más información. ¿Qué significan esas palabras? ¿Por qué esa persona le ha llamado “una mierda que no sirve para nada”? ¿Cómo ofendió usted a ese individuo? ¿Qué hizo usted? ¿Cuándo lo hizo? ¿Con qué frecuencia lo ha hecho? ¿Qué otra cosa de usted le disgusta a esa persona? Averigüe qué significa lo que usted hizo para su critico. Trate de ver el mundo a través de los ojos de su crítico. Este método frecuentemente calmará los rugidos del león y sentará las bases para desarrollar una discusión más sensata.
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PASO DOS: DESARMANDO AL CRÍTICO.
Si alguien le está disparando con un arma, usted tiene tres opciones:



-puede resistir y devolver los disparos -esto suele terminar en una guerra y en la destrucción mutua-;
- puede escapar o tratar de esquivar las balas -esta actitud a menudo produce humillación y pérdida de autoestima-,
- o bien puede quedarse en el mismo sitio y desarmar hábilmente al oponente. Yo he descubierto que la tercera solución es sin duda la más satisfactoria. Cuando usted le saca ventaja a la otra persona, termina siendo el ganador, y la mayoria de las veces su oponente tambien se sentirá ganador.


¿Cómo se logra esto? Es simple: ya sea que su crítico tenga razón o esté equivocado, inicialmente busque alguna manera de coincidir con él. Voy a ilustrar primero la situación más facil. Supongamos que el crítico tiene razon. En el ejemplo anterior, cuando usted me acusó de irritación de parecer apurado e indiferente en varias ocasiones, yo podría decir: “Tiene toda la razón del mundo. Tenía mucha prisa cuando usted llamó y probablemante di la impresión de mostrar una actitud reticente. Otras personas tambien me lo han dicho a veces. Quiero insistir en que no fue mi intención herir sus sentimientos. Usted tambien tiene razón cuando dice que hemos despachado demasiado deprisa varias de nuestras sesiones. Podría recordarle que las sesiones pueden durar el tiempo que usted quiera, siempre que lo decidamos con la suficiente antelación para poder ajustar adecuadamente el horario. Tal vez le gustaría celebrar sesiones que duren quince o treinta minutos más, para ver si así le resultan más comodas.”

Ahora, suponga que la persona que le está atacando le está haciendo críticas que para usted son injustas y en absoluto válidas. ¿Qué pasaría si resulta poco realista que usted cambie? ¿Cómo puede estar de acuerdo con alguien cuando usted está seguro de que lo que le está diciendo son puras tonterias? Es fácil: usted puede coincidir en principio con la crítica, o puede hallar una pizca de verdad en la afirmación y estar de acuerdo, o puede admitir que la aflicción de la persona es comprensible porque se basa en su manera de percibir la situación.

Puedo ejemplificar mejor esta situación continuando la dramatización: usted me ataca, pero esta vez dice cosas que son fundamentalmente falsas. De acuerdo con las reglas del juego, yo debo:
buscar alguna manera de coincidir con lo que usted diga, sea la que fuere; evitar los sarcasmos y las actitudes defensivas; decir siempre la verdad.

Sus afirmaciones pueden ser tan extrañas y tan descorteses como quiera, ¡yo garantizo que cumpliré fielmente estas reglas! ¡Empecemos!

USTED (sigue desempeñando el rol de crítico irritado): Doctor Burns, usted es una mierda.
DAVID: Me siento así algunas veces. Suelo fracasar con ciertas cosas.
USTED: ¡Esta terapia cognitiva no sirve de nada!
DAVID: Sin duda, hay mucho margen para mejorar.
USTED: Usted no experimenta sentimientos reales por sus pacientes. Su método terapéutico es superficial y está lleno de trucos.
DAVID: No siempre soy tan cálido y abierto como me gustaría ser. Algunos de mis métodos podrían parecer llenos de trucos.
USTED: Usted no es un verdadero psiquiatra. Este libro es una basura. Usted no es digno de confianza ni competente para ocuparse de mi caso.
DAVID: Siento muchísimo parecerle incompetente. Debe ser muy perturbador para usted. Parece que le resulta difícil confiar en mi, y es genuinamente escéptico con respecto a que podamos trabajar bien juntos. Tiene toda la razón del mundo: no podemos realizar juntos un trabajo satisfactorio si no experimentamos un sentimiento de respeto mutuo y de trabajo en equipo.


A estas alturas (¡o antes!) el irritado crítico, por lo general, habrá perdido ímpetu. Dado que yo no contraataco sino que, por el contrario, busco la manera de coincidir con mi oponente, la persona parece quedarse rápidamente sin municiones: he logrado desarmarla. Usted podría pensar que es una manera de ganar evitando dar la cara. Cuando el crítico empiece a calmarse, se encontrará en mejor estado de ánimo para comunicarse.

Una vez que le he enseñado estos dos primeros pasos a un paciente en mi consultorio, suelo proponer que cambiemos de roles para que el paciente tenga la oportunidad de dominar el método. Hagámoslo. Yo le criticaré y la atacaré a usted, y usted practicará las técnicas de empatía y desarme sin tener en cuenta si mis comentarios son acertados o carecen de sentido.
Para que el siguiente diálogo resulte un ejercicio más util, tape la mano las respuestas encabezadas con la palabra “Usted” y elabore sus propias respuestas. Luego fíjese en que medida coinciden con lo que yo he escrito. Recuerde hacer las preguntas empleando el método de la empatía y busque la maneras de coincidir conmigo utilizando la técnica del desarme.


DAVID (en el rol de crítico irritado): Usted no viene aquí para curarse. Lo único que busca es suscitar simpatía.
USTED (en el rol del que esta sufriendo el ataque): ¿Qué es lo que le da la impresión de que sólo trato de inspirar simpatía?
DAVID: No hace nada para ayudarse a sí mismo entre una sesión y otra. Lo único que desea es venir aquí a quejarse.
USTED: Es verdad que no he estado haciendo algunas de las tareas escritas que me surgió. ¿Usted piensa que no debería quejarme en las sesiones?
DAVID: Usted puede hacer lo que quiera. Pero admita que no le importa un comino.
USTED: Quiere decir que yo no deseo mejorar, ¿o que?
DAVID: ¡Usted no sirve! ¡Usted es una basura!
USTED. ¡Me he estado sintiendo asi durante años! ¿No puede darme algunas ideas sobre lo que puedo hacer para sentirme de otro modo?
DAVID: Me rindo. Gana Usted.
USTED. Tiene razón. ¡He ganado!

Le sugiero que no deje de practicar este método con un amigo. La representación de roles le ayudará a dominar las aptitudes necesarias cuando se plantee la situación real. Si no tiene a nadie con quien se sienta cómodo para realizar este ejercicio eficazmente, una buena alternativa seria escribir diálogos imaginarios entre usted y su crítico hostil, similares a los que acaba de leer. Después de cada sermón escriba cómo podría contestar usando la técnica de la empatía y el desarme. Puede parecer difícil al principio, pero creo que aprenderá con facilidad. Será realmente muy facil una vez que haya captado su esencia.

Notará que usted tiene una tendencia profunda, casi irresistible, a defenderse cuando se le acusa injustamente. ¡Es un error FUNDAMENTAL! Si usted cede ante esta tendencia, verá que la intensidad del ataque de su oponente aumentará. Paradójicamente, estará sumando proyectiles al arsenal de esa persona cada vez que se defienda. Por ejemplo, vuelva a ser el crítico y yo esta vez me defenderé contra sus absurdas acusaciones. Verá cuán rápidamente nuestra interacción se convierte en una guerra total.


USTED (nuevamente en el rol de crítico): Doctor Burns, usted no tiene interés en sus pacientes.
DAVID (respondiendo de una manera defensiva): Eso es falso e injusto. ¡No sabe de lo que está hablando! Mis pacientes respetan el duro trabajo que realizo.
USTED: Bueno, ¡aquí tiene uno que no lo respeta! ¡Adiós! (Usted sale, con la decisión de no volver más. Mi actitud defensiva me lleva a un fracaso total.).



En cambio, si yo respondo con empatía y desarmo su hostilidad, en la mayoria de los casos usted se sentirá que estoy escuchandole y respetándole. En consecuencia, usted perderá el ardor nececesario para presentar batalla y se tranquilizara. Esto prepara el camino para el paso tres: devolución y negociación.

En un principio puede suceder que, a pesar, de su firme decisión de utilizar estas técnicas, cuando se le plantee la situación real en la que sea objeto de crítica, se quede atrapado por sus emociones y sus viejos modelos de conducta. Es posible que ponga mala cara, discuta, se defienda vehementemente, etc., lo cual es comprensible. No se supone que usted pueda cambiar todo esto de la noche a la mañana y tampoco tiene que ganar todas las batallas. Sin embargo, es importante que despues analice sus errores con el fin de poder revisar la situación y ver como podria haberla conducido de otro modo, según las directrices sugeridas. Puede resultar inmensamente útil la colaboración de un amigo para dramatizar la situación difícil una vez que haya ocurrido, con el fin de que usted pueda practicar una serie de respuestas hasta que domine un método con el que se sienta cómodo.


PASO TRES: DEVOLUCIÓN Y NEGOCIACIÓN

Una vez que haya escuchado a su crítico, empleando el método de la empatía, y lo haya desarmado encontrando alguna manera de coincidir con él, se encontrará en condiciones de explicar su posición y sus emociones con tacto pero con firmeza, y de negociar cualquier diferencia real.
Supongamos que el crítico está absolutamente equivocado. ¿Cómo puede expresar sin ser destructivo? Se trata de algo sencillo: puede expresar su punto de vista objetivamente reconociendo que podría estar equivocado. Haga que el conflicto se base en los hechos y no en su personalidad u orgullo. Evite endilgarle etiquetas destructivas a su crítico. Recuerde, el error que ha cometido no le vuelve estúpido, inútil o inferior.
Por ejemplo, hace poco una paciente me dijo que yo le habia enviado una factura por una sesión que ella ya había pagado. Me atacó diciendome: “¿Por qué no mantiene en orden su contabilidad?” Sabiendo que ella estaba en un error, le respondí: “ En realidad puede haber un error en mis anotaciones. Me parece recordar que usted se olvidó el talonario ese dia, pero tal vez esté confundida respecto a esto último. Espero que admita la posibilidad de que usted y yo cometamos errores a veces. Así podemos estar más relajados entre nosotros. ¿Por qué no comprueba si tiene un cheque anulado? Así sabremos la verdad y hacemos los ajustes adecuados”.

En este caso, la respuesta que le di, al no ser polémica, le permitió salvar las apariencias y evitó una confrontación en la cual su autorrespeto corría peligro. Aunque resultó que ella estaba equivocada, despues manifestó alivio por el hecho de que yo admitiese que tambien cometo errores. Esta actitud la ayudó a sentirste mejor con respecto a mi, puesto que temía que yo fuese tan perfeccionista y exigente con ella como lo era ella consigo misma.

A veces usted y su crítico diferirán en materia de gustos y no de hechos. Tambien en este caso, usted saldrá ganador si presenta su punto de vista con diplomacia. Por ejemplo, he descubierto que de cualquier manera que me vista, algunos pacientes responden favorablemente y otros negativamente. Me siento más comodo con traje y corbata, o con una americana sport y corbata.

Suponga que un paciente me critica porque mi ropa es demasiado formal, lo cual es irritante porque me da la apariencia de los que pertenecen al stablishment. Después de conseguir más información específica sobre estas cosas mías que podrían disgustar a esta persona, podría contestar: “Sin duda puedo coincidir con usted en que los trajes son un poquito formales. Usted se sentiría más comodo conmigo si me vistiese mas informalmente. Estoy seguro de que comprenderá que después de vestirme de una manera muy distintas, he llegado a la conclusión de que un traje bonito o una americana sport es muy aceptable para la mayoria de las personas con las que trabajo, y ésa es la razón por la cual he decidido adoptar este estilo. Espero que usted no dejará que esto obstaculice la continuidad de la tarea que realizamos juntos”

Usted tiene una serie de opciones cuando negocia con su crítico. Si éste sigue sermoneándole, reiteradamente una y otra vez el mismo tema, usted simplemente puede repetir su respuesta con cortesía pero con firmeza una y otra vez hasta que la persona se canse. Por ejemplo, si mi crítico siguiera insistiendo en que dejase de usar trajes, yo podría seguir diciendo cada vez: “Comprendo muy bien su punto de vista, y hay algo de cierto en lo que dice. Sin embargo, he decidido adoptar un atuendo más formal para este momento”.

A veces la solución será algo intermedio. En este caso son aconsejables la negociación y el compromiso. Quizá tenga que transigir en parte de lo que desea. Pero si primero ha aplicado conscientemente las técnicas de la empatía y el desarme, es probable que consiga más de lo que desea.

En muchas ocasiones usted estará totalmente equivocado y el crítico tendrá razón. En este caso el respeto de su crítico por usted aumentará si usted está de acuerdo con la crítica, le agradece a la persona que le haya proporcionado esa información y se disculpa por cualquier daño que pueda haberle causado. Esto huele a sentido común pasado de moda (y lo es), pero puede ser asombrosamente eficaz.

A estas alturas, tal vez usted esté diciendo: “Pero, ¿no tengo derecho a defenderme cuando alguien me critica?¿Por qué debo quedar bien siempre con la otra persona? Despues de todo, él puede ser el tonto, y no yo. ¿No es humano irritarse y perder los estribos? ¿Por qué siempre tengo que suavizar las cosas?”

Bien, es bastante cierto que lo que usted dice, Usted tiene derecho a defenderse vigorosamente cuando alguien le critica y a irritarse con quien quiera y cuando quiera. Y tiene razón cuando señala que es su crítico y no usted quien a menudo está confundido. Y hay bastante de verdad en el dicho: “Es mejor enfurecerse que entristecerse”. Despues de todo, si va a llegar a la conclusión de que alguien “no es bueno”, ¿por qué no dejar que sea el otro? Y además, a veces resulta mucho mejor enfurecerse con la otra persona.

Muchos psicoterapeutas coincidirán con usted en este aspecto. Freud creia que la depresión era “la irritación vuelta hacia adentro”. En otras palabras, pensaba que las personas deprimidas dirigían su rabia contra sí mismas. De acuerdo con esta perspectiva, muchos terapeutas instan a sus pacientes a tomar contacto con su irritación y expresarla con más frecuencia a los demás. Incluso podrían llegar a decir que algunos de los métodos descritos en este apartado equivalen a una abstención represiva.

Se trata de una polarización falsa. Lo crucial no estriba en expresar o no expresar lo que siente, si no en la manera de hacerlo. Si su mensaje es: “Estoy irritado porque me está criticando y usted es un inútil”, envenenará su relación con esa persona. Si usted se defiende de una reacción negativa de un método defensivo y vengativo, disminuirá la posibilidad de desarrollar una interacción productiva en el futuro.

En consecuencia, si bien su estallido le puede hacer sentir bien momentáneamente, es posible que a la larga acabe perjudicandose al quemar sus naves. Ha polarizado la situación prematura e innecesariamente, y se ha privado de la posibilidad de aprender lo que el crítico estaba tratando de mostrarle. Y lo que es peor, usted puede llegar a experimentar una reacción depresiva y castigarse excesivamente por su ataque de malhumor.


Libro: “SENTIRSE BIEN. Una nueva terapia contra las depresiones”. Autor: David Burns. Editorial Paidós.


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domingo, 28 de septiembre de 2008

Ls tendencias políticas tienen una base biológica

Las respuestas fisiológicas marcan la diferencia entre conservadores y liberales

Un estudio realizado por científicos norteamericanos con 46 individuos de fuertes convicciones políticas de diversa índole ha puesto de manifiesto que aquellas personas cuya fisiología responde más intensamente a las amenazas son más conservadoras, con actitudes políticas tendentes a la protección del Estado, a la defensa de la pena de muerte o directamente antipacifistas. Por el contrario, las personas menos sensibles físicamente a las amenazas tienden a empatizar más con los inmigrantes o a rechazar la pena de muerte. Según los autores de la investigación, el grado de respuesta fisiológica a las amenazas parece indicar el grado en que los individuos defenderán políticas que protejan la estructura social existente, tanto de amenazas externas como internas. Este estudio se integra en la línea de investigaciones que buscan conectar las ideas políticas con la biología. Por Yaiza Martínez.



Movimiento Paz y Justicia. Kentucky.

En un artículo publicado recientemente en la revista Science, un equipo de investigadores norteamericanos señala que podría haber una relación entre las características fisiológicas de un individuo y sus actitudes políticas.

Bajo el título "Political Attitudes are Predicted by Physiological Traits" (las actitudes políticas, pronosticadas a partir de las características fisiológicas), este artículo presenta los resultados y conclusiones de una investigación llevada a cabo con 46 adultos de fuertes convencimientos políticos de diversa índole.

Según se explica en un comunicado de la Universidad de Rice, institución partícipe en dicha investigación, de estos 46 individuos, aquéllos que presentaron en las mediciones una sensibilidad más baja a los ruidos repentinos o a imágenes visuales amenazantes tendían más a defender ideas políticas como la ayuda exterior, las políticas liberales de inmigración, el pacifismo, y el control de la tenencia de armas.


Respuestas personales y físicas

Por el contrario, los individuos cuyas reacciones fisiológicas a los mismos estímulos antes mencionados fueron mayores en las mediciones, tendían a apoyar más el gasto público en defensa, la pena de muerte, el patriotismo y la guerra de Irak.

Todos los participantes en el estudio fueron escogidos de manera aleatoria, a partir de entrevistas telefónicas realizadas en Lincoln, capital del estado norteamericano de Nebraska. Se formó así un grupo de personas con fuertes convencimientos políticos, independientemente de su contenido. A todas ellas se les pidió que rellenaran un cuestionario acerca de sus ideas, de las características de su personalidad, y de su origen demográfico.

En una sesión posterior, a los participantes se les conectó un equipo de medición de las respuestas del organismo, y se les mostraron tres imágenes amenazantes (la de una araña muy grande colocada en la cara de una persona asustada, un sobrecogedor rostro ensangrentado y una herida abierta llena de gusanos).

Estas imágenes fueron intercaladas en una secuencia de 33 imágenes, la mayoría de ellas no amenazantes, como un conejo, un cuenco de fruta o un niño feliz. Finalmente, en otra prueba se utilizaron estímulos auditivos para medir las respuestas involuntarias a los ruidos alarmantes.


Más miedo, más conservadores


De esta forma, los investigadores pudieron establecer una relación entre las personas que reaccionaban drásticamente desde el punto de vista fisiológico a estos estímulos y aquéllas que reaccionaban más moderadamente, siendo estas últimas las que habían expresado su apoyo a “políticas sociales de protección”, como las antes mencionadas: inversiones en el ejército, obediencia, patriotismo, defensa de la pena de muerte, etc.

Estas mismas personas tendían también más que el resto del grupo a defender las enseñanzas religiosas en las escuelas, a oponerse al pacifismo y a la inmigración, al control del uso individual de las armas, al sexo antes del matrimonio o a los matrimonios homosexuales.

Según concluye el estudio, “las actitudes políticas varían en función de las características fisiológicas en relación a las diversas maneras de experimentar y procesar las amenazas ambientales”.

Este hecho podría ayudar a explicar tanto la ausencia de flexibilidad en las creencias de aquellos individuos con fuertes convicciones políticas como la ubicuidad de los conflictos políticos, directamente asociada a dicha falta de flexibilidad.

En definitiva, explican los científicos en Science, el grado de respuesta fisiológica a las amenazas parece indicar el grado en que los individuos defenderán políticas que protejan la estructura social existente, tanto de amenazas externas como internas (violación de las normas establecidas).


Política y biología

Uno de los autores de esta investigación, John Alford, politólogo de la Universidad de Rice, estableció ya hace unos años la importancia de la genética en el desarrollo de las convicciones políticas, tal y como informamos en 2006 en Tendencias21.

Según este investigador, los genes influyen el doble que las ideas recibidas en la primera infancia en la tendencia política que tengamos. Esta conclusión fue alcanzada a partir de una extensa encuesta realizada a 8.000 pares de verdaderos y falsos gemelos que descubrió que los gemelos auténticos, que comparten el mismo código genético, responden con gran similitud a las mismas cuestiones, mientras que los falsos gemelos expresan opiniones diversas.

Considerando que los gemelos auténticos, al igual que los falsos, participan del mismo entorno, la disparidad de resultados entre los dos grupos sólo puede ser explicada por la genética, común a los gemelos auténticos, concluyeron entonces los investigadores.

Por otro lado, un estudio reciente llevado a cabo en la Universidad de San Diego ha señalado a que dos genes serían los responsables nuestros comportamientos políticos: los genes MAOA y del 5HTT, ambos relacionados con la regulación de la serotonina en el cerebro, un neurotransmisor que regula las interacciones sociales.


Viernes 26 Septiembre 2008
Yaiza Martínez


Fuente: Tendencia 21

lunes, 22 de septiembre de 2008

LEO STRAUS

Leo Strauss


LEO STRAUSS: LOS ABISMOS DEL PENSAMIENTO CONSERVADOR

- La revista “Time” en su edición del 17 de junio de 1996, nombra a Leo Strauss (1899–1973), como una de las figuras “más influyentes y poderosas en Washington”. Leo Strauss, un desconocido… En noviembre de 2002, cuando estaba clara la voluntad agresiva de la administración Bush contra Irak, Christopher Hitchens, defensor de la intervención, publicaba “Machiavelli in Mesopotamia”, un artículo en el que escribía:

“El arte del encanto de la explicación al cambio del régimen en Bagdad es que depende de premisas y objetivos que no se pueden permitirse explicar públicamente, al menos por parte de la administración. Dado que Paul Wolfowitz es de la escuela intelectual de Leo Strauss –y como tal aparece en su disfraz de ficción de la novela “Ravelstein” de Saul Bellow- se podría incluso suponer que disfruta de este aspecto arcano y oculto del debate”. El artículo nos puso en la pista de un extraño filósofo cuyas ideas son compartidas por la élite de la administración Bush. De hecho, un chiste publicado en un conocido semanario político aludía a los “Leo-cons”, en lugar de los “neo-conservadores”, pues, en efecto, el núcleo ideológico del conservadurismo norteamericano actual está inspirado por Leo Strauss.

Existen escuelas de pensamiento enfermizas y otras inquietantes. Las enfermizas son meramente especulativas, verdaderas masturbaciones mentales, que muestran ideas excéntricas en relación al pensamiento racional y razonable. En cuanto a las inquietantes son aquellas escuelas enfermizas cuyos partidarios y mentores han decidido llevarlas a la práctica a cualquier precio. Leo Strauss se sitúa como el artífice de una escuela de pensamiento inquietante, no sólo por que su pensamiento es enfermizo, sino por que buena parte de sus discípulos iniciados constituyen lo esencial de la administración de George W. Bush.

EL FILOSOFO DESCONOCIDO

Nacido el 20 de septiembre de 1899 en Kirchain, en la región de Hessen (Alemania) y fallecido el 18 de octubre de 1973, era hijo de Hugo Strauss y Jannie David. Leo Strauss era hijo de un piadoso comerciante judío, habitual de la sinagoga de su ciudad y a los 17 años ya era sionista.. Estudio bachillerato en Marburg y durante la Primera Guerra Mundial fue reclutado por el ejército en donde sirvió como intérprete. Acabado el conflicto, en 1921, se doctoró en filosofía en la Universidad de Hamburgo.

Dirigió sus primeros pasos por el existencialismo y orientó sus estudios hacia la filosofía de Husselr y de Heidegger. Su primer libro, sobre el filósofo judío Spinoza fue publicado en 1930. En un momento en el que el antisemitismo aumentaba en Alemania, Strauss se había especializado en la filosofía judía medieval y había sido contratado en Berlín por la Academia de Investigación Judía. Provisto de una beca, abandonó Alemania 1932; primero se estableció en París (donde se casó) y luego en Cambridge en 1938. Su segundo libro, publicado cuando el nacionalsocialismo ya se encontraba en el poder, en 1935, trataba sobre Maimónides. En Londres, publicó un estudio sobre la filosofía política de Hobbes. Acto seguido, pasó a EEUU de donde no volvería a salir en toda su vida.

A partir de 1937 fue profesor en la Universidad de Columbia y luego, de 1938 a 1948 enseñó Ciencias Políticas y Filosofía en la New School for Social Research de Nueva York, en donde permanecería hasta su jubilación en 1968. Sus libros, a partir de esos momentos, empiezan a ser extraños e incluyen enigmáticas especulaciones de aparente inocuidad. Esta tendencia se hará aún más palpable a partir de 1949 cuando fue contratado como profesor de filosofía política de la Universidad de Chicago. De este pargo período destacan sus obras sobre Maquiavelo (1958), Sócrates y Aristófanes (1966), Derecho Natural e Historia (1953), La Ciudad y el Hombre (1964) y Liberalismo Antiguo y Moderno (1968), ninguno de los cuales ha sido traducido al castellano.

Pasó sus últimos años de enseñanza, entre 1968 y 1973, como profesor honorario en las universidades de California y Maryland, período en el cual profundizó sus estudios sobre la Grecia clásica. Falleció en 1973 en Annapolis.

En febrero-marzo de 2000, la Universidad Complutense de Madrid organizó un seminario titulado “La filosofía Política de Leo Strauss, 1899-1973”, dirigido por Javier Roiz. Roiz define la obra de Strauss como “una defensa de la teoría frente a la avalancha de la politología positivista de la postguerra”. Y luego, en la presentación del seminario, añade: “También quedan tras él muchos seguidores que le conocieron de cerca y asimilaron sus enseñanzas, alumnos que hoy son ellos mismos figuras de la academia, la política o las artes. Son los conocidos como straussians o estrausianos, escuela que sigue siendo una voz influyente en la ciencia política norteamericana”. Pues bien, efectivamente, estos strausianos son conocidos por otros como “la cábala” y, en cualquier caso, constituyen la médula del pensamiento neoconservador norteamericano, el motor ideológico de la administración Bush. El editorialista de “The New York Times” escribió: “Si 25 personas cuyo nombre conozco hubieran sido exiliadas a una isla desierta, no hubiera habido guerra de Iraq”. Pues bien, estos 25 “iniciados”, son sin excepción strausianos.

CUANDO LA VERDAD ES PELIGROSA

Leo Strauss es considerado como padrino e inspirador del “Contrato con América” elaborado en 1994 como manifiesto del Partido Republicano. Otros han considerado que el discreto movimiento strausiano es el “mayor movimiento académico de los EEUU en el siglo XX”. Pero es difícil llegar hasta el fondo de este movimiento y muy complicado acceder a la médula de su pensamiento, en primer lugar por que ninguno de sus libros ha sido publicado en España (y apenas sólo un comentario en la Revista de Estudios Políticos) y, en segundo lugar, por la discreción que muestran sus “iniciados”. A decir verdad, si no se pertenece al círculo de “iniciados” no se puede estar seguro de si se ha llegado al núcleo central del pensamiento de Strauss. Enseguida entenderán el por qué.

LA VERDAD QUE MATA Y DESTRUYE

Al-Farabi fue un hombre excepcional. Había nacido en el 870 cerca de Farab en el actual Uzbekistán, residió en Bagdad, Alepo y Damasco y es considerado por los historiadores árabes como “el segundo maestro”, siendo Aristóteles el primero. De hecho, Leo Strauss, llegó a Al Farab examinando sus comentarios sobre Aristóteles. En Bagdad asistió a las lecciones del médico cristiano Yuhanna ibn Haylan, siendo condiscípulo del también cristiano Abu Bisr Matta, traductor de Aristóteles. Vivió también en Alepo y Damasco. Escribió un catálogo de las ciencias, lógica, matemáticas, psicología, música y poética. Sus comentarios a las obras de Platón y a las de Aristóteles, son famosos. Muchas de sus obras se han perdido, apenas nos han llegado treinta en árabe, seis en hebreo y tres en latín. Al-Farabi considera a Platón y Aristóteles como los fundadores del pensamiento filosófico. Al igual que otros neoplatónicos, busca realizar una simbiosis entre ambos pensadores, afirma que sólo pueden ser examinados como complementarios. Se tenía gran poder como músico sobre las audiencias, como la primera vez que llegó a la corte de Damasco, cuando consiguió con un instrumento hacer reír, provocar tristeza y dormir al público, sucesivamente. Divide los efectos de la música sobre el hombre en tres: el agradable, el imaginativo y el apasionado. La música sirve para olvidar las penas, para hacer sentimientos más intensos o para suavizarlos y para exaltar la imaginación del oyente cuando acompaña a la poesía.

¿Por qué hablamos de Al-Farabi? Por que de él extrae Strauss la perversa, pero racional idea, de que puede decirse la verdad con las palabras… para engañar. Strauss contaba una historia de Al Farabi en la que éste, para escapar de una ciudad en la que lo buscaban se disfrazó de borracho y se proveyó de un timbal que sonó histéricamente al acercarse al centinela de la puerta. Este sabía que el Sultán buscaba a Al-Farabi, famoso por su austeridad, humildad, ascetismo y mortificación; cuando le preguntó al mendigo quién era, éste le contestó “Soy Al-Farabi”. El centinela no lo creyó y de le dejó pasar. A veces vale la pena decir la verdad… para engañar. Pues bien, el sistema de Leo Strauss propone algo parecido.

Para Strauss la verdad es peligrosa y destructiva para la sociedad. Desde el principio de los tiempos, los hombres han elaborado mentiras para poder vivir con más tranquilidad. La religión, por ejemplo. La esperanza en el más allá, en el castigo a los malos y en el premio a los buenos, la reencarnación, la resurrección, la vida eterna, la imagen misma de Dios… todo ello no son más que esperanzas para poder vivir. Son “mentiras necesarias”, sin las cuales, lo más probable es que la mayoría de seres humanos se desesperarían e incluso se suicidarían al saber que este valle de lágrimas no tiene un final feliz. Strauss, aprendió de Nietsche que sólo unos pocos están en condiciones de conocer la verdad sin derrumbarse. Los filósofos no pueden decir lo que piensan verdaderamente.

En su análisis sobre Aristóteles y Platón, Strauss había descubierto algunos elementos incomprensibles, de una banalidad exasperante que era indigno del pensamiento de aquellos sabios. Examinando otros textos sapienciales de la antigüedad, llegó a la conclusión de que los antiguos utilizaban frecuentemente distintos niveles de lenguaje (Al-Farabi le indujo también esta idea) el más profundo de los cuales está dedicado a aquellos escasos y especiales seres capaz de comprenderlo. Si no hubieran utilizado el secreto, los filósofos de la antigüedad, habrían sido frecuentemente perseguidos y linchados por los ciudadanos. Nadie puede soportar la verdad si esta ataca lo más íntimo de sus esperanzas, sin reaccionar airadamente.

LA “LOGIA” O LA “CABALA” STRAUSSIANA

El propio Leo Strauss, al desarrollar ideas que, básicamente son elitistas y contrarias a lo políticamente correcto, opuestas a la esencia de los valores típicamente americanos, se cuidó mucho de expresar con claridad sus ideas que solamente podían ser expuestas a círculos cerrados y transmitidas de maestro a discípulo. Este es el motivo por los que, en la actualidad, los seguidores de Strauss hayan recibido distintos nombres por parte de observadores poco avezados que han visto en el apoyo mutuo de que hacen gala sus partidarios y el puesto que ocupan en la cúspide de la administración americana, el signo distintivo de una secta de poder: para unos se trata de una “logia”, otros han bautizado al círculo con el nombre de “la cábala”.

El procedimiento de transmisión de la “iniciación” seguido por Strauss consistía en trabajar y mentalizar a los que realizaban con él los doctorados de fin de carrera. De ahí surgió un centenar de nombres, muchos de los cuales pasaron a ser profesores universitarios que, a su vez, realizaron otras “iniciaciones”, y así sucesivamente. De la misma forma que Al-Farabi utilizaba el tres como número mágico, Strauss divide a sus estudiantes en tres categorías: los “filósofos”, los “caballeros” (o “gentiles”) y el resto. Los primeros asumían la “verdad esotérica” inherente a su filosofía, los segundos asumían sólo los postulados exotéricos y, en cuando a los últimos, decididamente, no habían logrado comprender la profundidad de su pensamiento. Solo las dos primeras categorías eran consideradas como “iniciados” y solo la primera, los “filósofos”, conocían el secreto de los secretos: la verdad desnuda y sin maquillaje.

En la actualidad, han sido iniciados cuatro generaciones de “filósofos”, lo que facilita unos cuantos cientos de partidarios que “están en el secreto” y se apoyan mutuamente. A un núcleo así le es fácil hacerse con un espacio académico, mediante las recomendaciones. Este apoyo mutuo se realiza aun cuando, aparentemente, existan discrepancias en las opiniones del recomendado y del recomendador.

Pero esta técnica de crecimiento tiene también una vertiente política: a través de los “bancos de cerebros” en los que están presentes straussianos que forman parte de la administración, se logra reclutar nuevos altos funcionarios y situar a los peones propios en los terrenos más influyentes: grupos como el Proyecto Nuevo Siglo Americano o el Instituto de Empresa Americano, forman parte de este entramado

LA MENTIRA NECESARIA

Sabemos cuales eran las fuentes del pensamiento de Strauss en la antigüedad: Aristóteles, Platón, Maimónides, Al-Farabi… pero también es altamente tributario de tres pensadores modernos: Federico Nietzsche, Martin Heidegger y Carl Schmidt a los que da una interpretación particular.

De Heidegger, Strauss extrae el odio por la modernidad, el rechazo al cosmopolitismo universalista y a la sociedad corrupta que el filósofo debe contribuir a reformar sino a destruir. De Schmidt, la necesidad de establecer claramente distinciones entre amigo-enemigo y la “reteologización de lo político, la unión de política, religión y moral”. No es que le interese ni la religión ni la moral, pero considera que tienen una capacidad de movilización muy superior a la política. Strauss cree que religión y moral son un fraude elaborado conscientemente por los sabios para tranquilizar a quienes no están dispuestos a conocer la verdad. De Nietzsche extrae la concepción del “hombre superior” que, para él, es el “filósofo”, considerando como tal a aquel que conoce la verdad.

Shadia Drury, autora de “The Political Ideas of Leo Strauss” (1988) y “Leo Strauss and the American Right” (1997), afirma que “Leo Strauss fue un profundo creyente en la eficacia y la utilidad de las mentiras en la política”. Naturalmente, Strauss matizaba este concepto hablando de “mentira noble”, utilizando la terminología platónica. Para Strauss los filósofos antiguos suponen la cúspide del pensamiento universal, el particular Aristóteles y Platón, pero la interpretación que hace de ambos es muy particular. En primer lugar, sostiene que en los Diálogos de Platón, no es Aristóteles quien habla, sino Trasímaco. Y Trasímaco es un personaje que atrae profundamente a Strauss.

Había nacido en Calcedonia de Bitinia (Megara), en el Bósforo, el año 450 a. C; excelente retórico y orador, estaba interesado por la enseñanza de la ética y la política. Se conserva un fragmento de una intervención suya en la Asamblea Ateniense, en el que Trasímaco aconseja armonía entre los partidos, y evitar que sea el ansia de poder lo que legitime sus luchas partidistas. Su realismo le llevaba a afirmar que la justicia era el interés del más fuerte y que las leyes son dictadas por los que ejercen el poder para beneficiarse de ellas. Así pues, la justicia beneficia al gobierno establecido, esto es, al más fuerte y los Estados justifican sus abusos mediante las leyes. El realismo de Trasímaco le lleva a considerar como es la justicia, no como debería ser, por que para él el núcleo de la cuestión en la vida social es el dominio del fuerte sobre el débil. Platón pone en sus labios en “La República” estas frases: “La injusticia beneficia a su autor y la justicia perjudica”. (Platón, República, I, 343c ss.). “La injusticia beneficia a su autor y la justicia perjudica”. (Platón, República, I, 343c ss.). Trasímaco era un sofista, pero también practicaba el realismo político que luego recuperará Strauss.

Strauss opinaba que puede pensarse en términos de realismo político… pero es mucho más peligroso actuar en política provisto de esos criterios. Si la población llegara a compartir las opiniones de Trasímaco, por ejemplo, sobre la justicia, el orden social sería inviable. Los “filósofos” deben ocultar sus posiciones para no herir los sentimientos y el ego de las personas y para protegerse a ellos mismos y a la élite de gobierno de las posibles represalias. Entonces es cuando aparece la sombra Nietzsche sobre el pensamiento de Strauss.

No existe, para el “filósofo”, otro derecho natural que el de los superiores sobre los inferiores, los amos sobre los esclavos y los “filósofos” sobre la plebe. Son lo que Strauss llama “las enseñanzas tiránicas de los antiguos”. Manejando citas de Platón y textos clásicos, entre otros sobre la escuela pitagórica, concluye que los “antiguos estaban decididos a mantener estas enseñanzas tiránicas en secreto porque no era probable que el pueblo tolerara el hecho de que estaban destinados a la subordinación”. En efecto, podrían exteriorizar su resentimiento en forma de persecución y, para evitarlo, la mentira debía ser el chaleco antibalas de los “filósofos” y de la élite de los superiores, frente al vulgo.

A lo largo de su enseñanza, Strauss supo imbuir a sus discípulos dos nociones que se desprendían de todo esto: ellos eran la élite de la sociedad y, al mismo tiempo la minoría perseguida. No dudó en afirmar que “el disimulo y el engaño es la justicia peculiar de los sabios”. Para hacer digerible este concepto alude a la idea de “noble mentira” sostenido por Platón y que el ateniense utiliza con frecuencia: una historia cuyos detalles son ficticios, pero en cuyo núcleo existe una verdad profunda. Platón era perfectamente consciente de que los seres originarios no tenían forma de esfera, sin embargo así lo sostuvo en su diálogo El Banquete, a efectos de poder demostrar el origen de la atracción sexual. Los seres andróginos y esféricos era, pues, una “noble mentira”.

LOS TRES TIPOS HUMANOS SEGÚN STRAUSS

El tres es el número clave para Straus como lo fue también para Al-Farabi. Cada individuo en la sociedad puede ocupar, desde su perspectiva, tres estratos: “sabios”, “señores” o “gentiles” y “vulgo”. Shadia Drury, comentarista de Strauss, nos los define: “Los sabios son los amantes de la dura verdad desnuda y sin alteraciones. Son capaces de mirar al abismo sin temor y sin temblar. No reconocen ni Dios ni imperativos morales. Son devotos, por sobre todas las cosas, de la búsqueda por sí mismos de los “altos” placeres, que procura simplemente el asociarse con sus jóvenes iniciados. El segundo grupo, los gentiles, son amantes del honor y la gloria. Son los más cumplidores de las convenciones de su sociedad –es decir, las ilusiones de la cueva. Son verdaderos creyentes en Dios, en el honor y en los imperativos morales. Están listos y deseosos de acometer actos de gran heroísmo y autosacrificio sin previo aviso. Los del tercer tipo, la mayoría del vulgo, son amantes de la riqueza y el placer. Son egoístas, holgazanes e indolentes. Pueden inspirarse para elevarse por encima de su embrutecida existencia sólo por el temor a la muerte inminente o a la catástrofe”.

Strauss, siguiendo a Platón, creía que el ideal político supremo es el gobierno de los sabios, pero tal gobierno es imposible por que en las democracias formales es el “vulgo” quien decide. Así pues será necesario recurrir a la mentira y a la simulación para controlar y manipular al vulgo. Utilizando una cita ilocalizable de Jenofonte, alude a que “el gobierno encubierto de los sabios”, es facilitado por “la abrumadora estupidez” de los gentiles, los cuales “mientras más crédulos, simples y poco perceptivos sean, más fácil será para los sabios controlarlos y manipularlos”.

Es fácil comprender el drama de Strauss, extremadamente alejado de la modernidad y de sus valores. Para él, la justicia, el orden, la estabilidad, el respeto a la autoridad, carecen de sentido por que son precisamente estos valores en los que se reconoce el vulgo. En nuestra época, el vulgo ha tenido todo aquello a lo que aspiraba en otras épocas, pero, ni siquiera con esto han remediado su situación, todo lo contrario, de hecho, hoy están más reducidas que nunca a su papel miserable de bestias de carga. Los cuarenta años que pasó Strauss en EEUU no sirvieron para que aceptara los valores de la mentalidad de aquel país. En realidad, estaba convencido de que el proceso degenerativo de los tiempos modernos estaba más avanzado en EEUU que en cualquier otro lugar y que la vida, tal como previera Carl Schmidt se había trivializado.

La combinación entre democracia formal, economía liberal y trivialización de la vida, terminarían, según Schmidt y Strauss, destruyendo la política y convirtiendo la vida en un entretenimiento. En realidad, Schmidt y Strauss coinciden en percibir la política como un conflicto entre grupos enemigos dispuestos a competir y luchar hasta la muerte. El ser humano, para Strauss, lo es sólo en tanto está dispuesto a luchar, vencer, o morir. Y es entonces cuando llegamos a la noción de guerra, a su necesidad y a su ineluctabilidad. La guerra sustrae de las comodidades y de la modernidad y, finalmente, termina restaurando la condición humana.

LA GUERRA, NUESTRA MADRE

Desde la perspectiva straussiana, la paz es algo negativo y la guerra lo positivo, especialmente si se trata de una guerra perpetua de destrucción limitada. Es difícil adentrarse en este terreno por que pertenece al dominio de lo “esotérico” es decir, a aquello que solamente ha sido confiado a los “iniciados”, así pues hay que utilizar los análisis globales de Strauss y la función desempeñada por sus discípulos en el seno de la administración Bush.

La tradición histórica norteamericana se basa en la percepción de los EEUU como “Nación elegida por Dios”. Evidentemente, Strauss no puede asumir este planteamiento, en tanto que ateo impenitente. Sin embargo, es rigurosamente cierto que uno de los jefes de filas actuales de los straussianos, Harry Jaffa dijo que “EEUU es la Sión que alumbrará al mundo”…, lo cual dada la irreprimible tendencia de los straussianos a la mentira, no puede asegurarse si es una proclama sincera o simplemente otra “noble mentira”, o incluso sino encubre otra verdad más profunda.

Ahora bien, si es cierto que Strauss considera que en EEUU existe la mayor acumulación de élites que puede entender sus valores, la victoria de este país en la lucha por la hegemonía mundial, sería considerada por él, más como un fracaso que como un progreso, por que tendería a relajar a la opinión pública norteamericana y, por tanto, a aumentar el hedonismo y cualquier otro rasgo distintivo de la “plebe”. La extensión del mercado y de la democracia a todo el globo acarrearía una época de paz tan absolutamente idílica que el hombre quedaría “emasculado”. El “último hombre” nietzscheano terminaría por extinguirse y la trivialización de la vida que auguraba Schmidt se generalizaría. Por eso es bueno imbuir en la plebe –según Strauss- las ideas de patriotismo, honor y gloria y unir todo esto a los sentimientos religiosos que destilan los norteamericanos desde los orígenes. Así pues, es mejor que los EEUU no construyan una “pax americana” que, finalmente, terminaría arrastrándolos, sino que es mucho más adecuado implicarlos en una “guerra permanente”.

“EL CIERRE DE LA MENTE AMERICANA

Allan David Bloom (1930-1992), hijo único de una familia modesta, tras sus estudios universitarios en Baltimore, se interesó por los problemas educativos. Se doctoró en sociología en la Universidad de Chicago (1955) y estudió y enseñó en París (1953-55) y Alemania (1957). Al volver a EEUU impartió cursos para adultos en la Universidad de Chicago, más tarde en la de Toronto y luego en la de Tel Aviv. Era un straussiano riguroso.

Cuando supo que su muerte era inevitable a causa del SIDA, Bloom encargó a su amigo Saul Bellow, también de origen judío, colega suyo en la Universidad de Chicago y Premio Nóbel de Literatura que le escribiera una novela, más o menos, biográfica

La novela se inicia en el Hotel Crillon de París, en donde Bloom organiza una cena para dos docenas de personas escogidas. Al día siguiente, acompaña a Bellow a los lugares más caros de París. Entre otras lindezas compran una americana amarilla por 5000 dólares. Luego, en un café, Bloom derrama sobre la prenda una taza de café y ríe histéricamente, mientras Bellow intenta tranquilizarlo. Esta sarta de excentricidades sin orden ni concierto sirven para pasar revista a algunas ideas de anticipación: describe algo que se asemeja a Internet y un sucedáneo de teléfono móvil. Recordemos que estamos en 1992 cuando estos elementos tecnológicos eran absolutamente inusuales. Entre otras anécdotas, explica que Bloom recibió una llamada de Wolfowitz durante la guerra del Golfo. Éste le dijo a Bloom que las tropas americanas no avanzarían sobre Bagdad, el cual les animó a hacerlo. Los méritos literarios de esta obra son modestos, sin embargo, valdría la pena recordar que su intención era glosar la obra de Bloom y desvelar su relación con las altas esferas norteamericanas. Sin duda, algunos símbolos utilizados por Bellow seguramente requerirían un estudio profundizado de las obras de Bloom y examinarse mediante el recurso al simbolismo (es evidente que la chaqueta amarilla de Bloom alude al oro y que la mancha de café, implica el contraste con la muerte; en cuanto a la “risa incontrolada” remite al descubrimiento de la dualidad como motor del mundo).

Como buen straussiano, Bloom era misógino. En efecto, los straussianos siempre aludían en sus escritos a los “filósofos”, exhortaban a los estudiantes o “los muchachos”, “hombres jóvenes e inteligentes”, pero nunca a mujeres. De hecho, Bloom era homosexual y murió víctima del SIDA. Amante de la música clásica, odiaba el rock y la contracultura. Como todo el grupo –Kojève, Strauss, él mismo- eran intelectuales que habían buceado en el mundo clásico y en la filosofía griega para encontrar respuestas a las eternas preguntas planteadas por los pensadores de todos los tiempos. Todos ellos buscaban “relecturas”, “nuevas interpretaciones”, matices no advertidos antes en las traducciones previas, y buscaban un sentido oculto y velado en los textos de Platón. Al igual que los textos de Strauss, su lectura es difícil, da la sensación de que, hasta cierto punto trata temas intrascendentes y que lo hace recurriendo a argumentos de poco interés. Luego, uno se pregunta si entre el texto, aparentemente banal, que ha leído no se esconde alguna clave que lleve a algo más profundo.

A Bloom le preocupa la crisis de todos los valores desencadenada con la contracultura y la revolución de los años 60. En el terreno de la educación esta crisis se evidencia en la proliferación de los valores del relativismo moral y el liberalismo como estilo de comportamiento. Su tendencia a la crítica del modelo de enseñanza liberal puede ser compartido por cualquier conservador, sin embargo, en donde aparecen las ideas propias de Bloom que enlazan con las de Strauss es en su apreciación de la filosofía clásica y es aquí en donde, al igual que Strauss, tiene una interpretación personal que rompe con los intentos de aproximación anteriores a la filosofía de Platón y Aristóteles y que enlaza en todo con la visión de Strauss. Y esto lleva de nuevo a la clave interpretativa cuyos únicos poseedores son los straussianos, es el “secreto de la escuela” transmitido a los “iniciados”, esto es, a los estudiantes discípulos. Bloom como profesor universitario “inició” a muchos de ellos, los cuales, tras pasar a ser profesores universitarios, han graduado a otros muchos más.

ALEXANDRE KOJÈVE Y LAS RAÍCES DE LA POLITICA POSTMODERNA

Raymond Aron cuenta en sus memorias que el 29 de mayo de 1968 le llamó por teléfono Alexandre Kojève y le animó a que se interesase por lo que estaba sucediendo. Kojève le dijo que los disturbios le producían repugnancia, según cuenta Aron, por que “nadie mata a nadie”. Probablemente si Aron hubiera conocido a fondo la filosofía de Kojève, hubiera tenido esta respuesta presente sin necesidad de formular la pregunta.

Shadia Drury, autora del mejor estudio divulgativo sobre Strauss, abordó también de forma natural el pensamiento de este nuevo eslabón en la cadena del pensamiento neoconservador norteamericano. En efecto, su libro “Alexandre Kojève: The Roots of Post-Modern Politics” evidencia la correlación entre ambos filósofos. Strauss y sus discípulos apreciaban las obras de Kojève, a pesar de las discrepancias que ambos reconocían. El punto de partida de Kojève es la fenomenología de Hegel a partir de la cual realiza una digresión sobre el tema de la esclavización del “siervo” por su “amo”. Ese sería el primer acto “verdaderamente humano” en la medida en que “humanidad supone negar la naturaleza. Al arriesgar su propia vida sometiendo al esclavo, el amo repudia su propio temor a la muerte en aras del “reconocimiento” o “prestigio puro”, que según Kojève es algo puramente humano, no natural. De esta manera, el maestro deviene un verdadero ser humano por primera vez. El esclavo, en cambio, al someterse a la servidumbre por miedo a la muerte, deviene subhumano. Pero con el devenir del tiempo la antigua sociedad de amos esclavistas nobles es sustituida por una sociedad en que todos son esclavos: la sociedad cristiana. Y, por último, viene el “fin de la historia”, una “tiranía universal homogénea”, en la que todo el mundo “reconoce” a todos los demás como esclavos y amos a la vez”. Así resume Shadia Drury el inicio de la teorización de Kojève.

El hecho de que el inicio de la reflexión tenga que ver con la dominación y la sumisión encierra un trasfondo problemático innegable. Se diría que la reflexión inicial y que la que sigue son productos de una mente desviada y enferma, muy enferma, pero no por ello menos racional, casi de un psicópata paranoico obligado a justificar a la saciedad su deseo de hacer el mal. Por que, en el fondo, lo que sigue en la teoría de Kojève es la predicación de una “violencia purgativa”. Al hablar de los procesos revolucionarios francés (1789) y ruso (1916), lejos de lamentar los terrores inherentes a ambos, enfatiza el papel del terror como componente central del proceso revolucionario. Sin terror no hay revolución. En mayo del 68 lo que hubo fue el juego lúdico de los situacionistas que no fue más allá del cóctel molotov y el gesto agresivo. Paro Kojève si una revolución sólo gesticula es que no es revolución, sino una pantomima: “Sólo gracias al Terror –escribe- se realiza la idea de la síntesis final que satisface definitivamente al hombre”.

Y lo justifica. No basta con que el hombre renuncie a Dios en nombre del ateísmo para alcanzar un estado de libertad. No hay liberación sin lucha. La simple negación intelectual no basta. Si la síntesis final a realizar es la que surge del proceso histórico que culmina en amo-esclavo (la “tiranía universal homogénea”), de ahí que el producto de síntesis deba ser, necesariamente, trabajador y guerrero. Esto implica que deba introducir “al elemento muerte arriesgando su vida conciente de su mortalidad”, pero ¿cómo puede ser posible esto en un mundo sin amos en el que todos son esclavos? ¿cómo? Mediante el terror a lo Roberspierre, “vehículo perfecto para trascender la esclavitud” y, concluye Kojève: “Gracias al Terror [con mayúscula] se realiza la idea de la síntesis final, que satisface definitivamente al hombre”. Y Drury añade: “Stalin entendía la necesidad del terror y no tuvo miedo de cometer crímenes y atrocidades, de la magnitud que fuesen. A ojos de Kojève, esa era parte integral de su grandeza. Los crímenes de un Napoleón o Stalín, pensaba Kojève, eran absueltos por sus éxitos y logros”.

Georges Bataille era discípulo de Kojève. Drury lo sitúa en relación a éste: “A juicio de Bataille, la condición semimuerta de la vida moderna tiene origen en el triunfo incuestionable de Dios y sus prohibiciones, la razón y sus cálculos, la ciencia y su utilitarismo… La primera tarea a realizar es matar a Dios y sustituirlo con el Satanás vencido, puesto que Dios representa las prohibiciones de la civilización. Rechazar a Dios es rechazar la trascendencia y adoptar la “inmanencia”, lograda mediante la intoxicación, el erotismo, el sacrificio humano y la efusión poética. Sustituir a Dios con Satanás también significa sustituir la prohibición con la transgresión, el orden con el desorden y la razón con la locura”.

Kojève creía, como Strauss, que la reducción del ser humano a bestia esclava era paralelo a la trivialización de la vida. Ambos pensaban que en este proceso los EEUU estaban en vanguardia. La economía terminaría destruyendo la política, para ambos la política era el campo de batalla adecuado en el que grupos humanos hostiles luchaban hasta la muerte (en esto estaban influido por Carl Schmidt). El hombre para ambos, era hombres y tenía dignidad solo cuando aceptaba la muerte como regla del juego: por eso, solamente la guerra y el terror podían detener la decadencia de la modernidad caracterizada por el hedonismo absoluto, es decir por la animalización. La guerra puede restaurar la condición humana.

Tanto Kojève como Strauss eran absolutamente ateos y consideran que no hay fundamento racional para la moral que, en consecuencia, no tiene razón de ser. De ahí que los acontecimientos políticos no pueden medirse en términos de moralidad. No son, ni podrán ser jamás “buenos” o “malos”, sino al igual que los definió Nietzsche “grandes” o “pequeños”. En este sentido los straussianos de Washington practican “la gran política”, ajena a la moral y la “guerra permanente”, ajena al dolor de la “plebe”. Y luego pueden dormir por la noche…

El “hombre natural” está dominado por el hedonismo y la búsqueda de la comodidad. Es, por esto rechazable. Así que hay que movilizarlo en beneficio de un proyecto que solamente los “filósofos” conocen (aquí ya es Strauss quien habla) y que utiliza algunos resortes profundos del hombre: el nacionalismo (esto es, el arraigo a la tierra natal explicada por Konred Lorenz y el pensamiento etológico) y la religión (especialmente el mesianismo inherente en la cultura americana que comparte sinceramente, tanto la “plebe” como los “gentiles”). De ahí que el núcleo del pensamiento neoconservador norteamericano esté dominado por estas dos líneas: nacionalismo y mesianismo. Eso posibilita a la civilización americana para restaurar el régimen del Terror que Kojève considera inevitable.

ALGO HA CAMBIADO EN EEUU: LAS LIBERTADES

A partir de la influencia de los straussianos en la administración americana puede entenderse un fenómeno que se puso de manifiesto tras los ataques del 11-S: la regresión de las libertades en EEUU.

Con razón o sin ella, entre 1948 (Golpe de Praga e inicio de la Guerra Fría) y 1989 (Caída del Muro de Berlín y fin de la Guerra Fría), los EEUU aparecieron como el campeón mundial de las libertades, especialmente en Europa en donde más se sentía el peligro comunista con los tanques del Pacto de Varsovia a pocas horas de la frontera francesa. Pero todo esto ha cambiado y ahora ya no hay excusa posible para las intervenciones agresivas de Norteamérica en el exterior. Desde que terminaron los cuarenta años de Guerra Fría muchas cosas han cambiado en EEUU.

La clase dirigente norteamericana es hoy una plutocracia oligárquica que sirve a sus propios intereses. Es en el seno de esta clase en donde se sitúa la élite de “filósofos” straussianos.

La teoría de la guerra permanente puesta en práctica por los EEUU, ha demostrado que hoy, en 2004, éste país ya no lucha por las “libertades democráticas” en todo el mundo… sino por el control de las reservas mundiales de petróleo. Pero esta nueva situación genera un cambio en las relaciones de EEUU con el resto del mundo y la necesidad de otra política interior. A nivel internacional, los EEUU se han visto progresivamente aislados y desprovistos de aliados. Hoy deben afrontar la competencia de las potencias emergentes (Unión Europea, Rusia y China) y lo hacen con una mala situación interior (un déficit brutal sin precedentes en la historia). A nivel interior, deben procurar que la población –la “plebe” de los straussianos- pese lo menos posible en la vida política del país. Deben limitarse a votar: y lo pueden hacer, pero sometidos a un bombardeo constante de noticias e informaciones falsas. El control de la mayoría de grandes cadenas mediáticas por parte de grupos extranjeros ha hecho que muestren poco interés por intervenir en la política interior, a diferencia de lo que ocurrió durante la Guerra de Vietnam. Pero, para desgracia del stablishment la aparición de Internet ha permitido la circulación instantánea de informaciones de todo tipo, libre y sin control. De ahí que tras el 11-S, la administración Bush haya enfatizado el control de Internet y la censura del correo electrónico. Esto, unido a los sistemas de control de las comunicaciones a través de la Red Echelon, hace que la privacidad de las comunicaciones sea, en este momento, un espejismo.

La acción de los straussianos, su desprecio por la plebe, su insistencia en la “mentira noble” para justificar el dominio de los “filósofos” sobre los “débiles”, así como la tendencia del capitalismo norteamericano a intervenir directamente en política generando un gobierno plutocrático, ha tenido como consecuencia final el debilitamiento de la democracia norteamericana.

Llegados a este punto hay que cuestionar la Ley Doyle que establece la imposibilidad de guerra entre las democracias y la seguridad de una paz perpetua en cuanto la democracia triunfe en todo el mundo. Tal tesis fue aprovechada por el straussiano Francis Fukuyama para elaborar su teoría sobre “El Fin de la Historia y el último hombre”. Lo que olvidan Doyle y Fukuyama es que no existe sólo un tipo de democracia, sino una multiplicidad de formas democráticas muy diferenciadas (en 1914, las democráticas Inglaterra y Francia, declararon la guerra a Alemania que tenía un parlamento democráticamente elegido y, entre 1948 y 1989 la Guerra Fría fue una confrontación entre las “democracias occidentales” y las “democracias populares”) y que, en la actualidad, el problema que aqueja a los EEUU es una regresión que aleja de la democracia que hemos conocido y lleva a formas plutocráticas y oligárquicas.

EEUU ya ha iniciado el tránsito en esa dirección. En la actualidad es innegable que dicho proceso se ha acelerado desde el 11-S. Los straussianos insertados en la Administración Bush, fieles a su principio de la “mentira noble” necesaria, exageraron la amenaza terrorista del 11-S y la aprovecharon para cercenar las libertades públicas en el país y para acometer una serie de agresiones exteriores. Y todavía hace falta establecer qué ocurrió en realidad el 11-S y por qué la administración no hizo nada para evitar los atentados, aun cuando habían sido alertados de su preparación.

En tanto que el pensamiento straussiano es muy precavido con sus afirmaciones más conflictivas e insiste en la virtud del secreto y de la iniciación de maestro a discípulo, resulta difícil establecer donde termina la falta de escrúpulos y el maquiavelismo de sus representantes en la Administración. Es posible que vaya mucho más allá de lo que ha trascendido: de hecho, las iniciativas de los “filósofos” strausianos generan muertes… muertes del enemigo ficticio y en el propio bando. A partir de ahí, es posible intuir que la responsabilidad de los straussianos el 11-S va mucho más allá de haber permitido simplemente un “crimen noble” para justificar su irrupción en Afganistán e Irak y el inicio del “conflicto permanente” que impedirá una situación de paz mundial. Esta situación, según su análisis, terminaría haciendo triunfar el reino del “último hombre” del que hablara Nietzsche. Sólo el conflicto permanente, la apertura sin fin de los conflictos que se promueven, la lucha contra micropotencias (Afganistán, Irak, Irán, Siria, Corea, Cuba), harán posible que los “filósofos” gobiernen sobre la “plebe”, amparados en “mentiras nobles” y casus belli prefabricados.

Los actuales EEUU, a pesar de su debilidad económica, de su tendencia a oponerse militarmente a potencias de tercera o cuarta fila, de su voluntad imperial y del mesianismo inherente a su tradición histórica, son hoy un peligro para todo el mundo a causa de las teorías que inspiran a su clase dirigente neoconservadora y que le separan del campo de las democracias. Y eso es lo terrible: que a partir de ese momento, la Ley de Doyle ya no tiene vigencia. En esto ha desembocado los razonamientos de Leo Strauss y sus discípulos. Una vez más el sueño de la razón ha producido monstruos.

© Ernesto Milà – infoLrisis – infokrisis@yahoo.es



AUDIO SOBRE LEO STRAUSS

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Fuente:

infokrisis





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