martes, 8 de diciembre de 2009

ALGUNOS MÍNIMOS QUE DEBEMOS SABER SOBRE EL SIDA


Ya está explicado: “para hacer prevención no hace falta ser un experto o experta, ni hay por qué saberlo todo”. El objetivo no es el de convertirnos en “profesionales de la sidología”. Se trata sencillamente de estar seguro de lo que sabemos y de lo que queremos transmitir.

Del VIH y del SIDA continuamente se están publicando nuevos datos, investigaciones, noticias y opiniones. En algunos casos todas caminan en la misma dirección, pero tampoco nos debe resultar extraño que haya alguna que contradiga a las anteriores. No obstante, no será tarea nuestra la de “estar a la última”, sin embargo sí lo será la de manejar “los mínimos” necesarios y las informaciones que, “hoy por hoy”, la comunidad científica da por ciertas.

Insistimos: PREVENIR ES SENCILLO y habrá que transmitir esa sencillez. Lo que no quita que quien quiera saber más procure hacerlo con toda legitimidad, y que nosotros o nosotras le ayudemos en la medida de nuestras posibilidades.

ALGUNOS MÍNIMOS

El VIH es un virus, lo cual no es decir poco. De entrada significa que no es algo que pueda “crearse” en el organismo, como sucede con otras enfermedades como por ejemplo el cáncer. Al ser un virus, estamos hablando de algo que se transmite, que “va” de un organismo a otro. En este caso, el VIH, que será el responsable, en última instancia, de que se desarrolle el SIDA y lo haga atacando el sistema inmunitario de las personas.

Pero, quizás, antes de avanzar merezca la pena detenerse en qué significa cada uno de los conceptos.

DETRÁS DE LAS SIGLAS

V.I.H., son unas siglas que se emplean para referirse a tres conceptos: Virus de Inmunodeficiencia Humana.

Virus: No es sencillo definir un virus en el sentido técnico. Es el organismo de estructura más sencilla que se conoce. Capaz de reproducirse en el seno de células vivas específicas, siendo sus componentes esenciales ácidos nucleicos y proteínas.

Es decir, ARN. Están por debajo de la célula dado que no son capaces de reproducirse por sí mismos, sino dentro del seno de la célula. En concreto, el virus se suele “alojar” en una célula y aprovecha los mecanismos “naturales” de ésta para replicarse. Cuando el virus penetra en el organismo se “cuela” en el código genético de la célula y se reproduce a sus expensas.

Inmuno: El sistema inmunitario es el encargado de defendernos de las agresiones externas. Es el sistema de defensa. Este tiene varios componentes; pero para no extendernos en exceso digamos que tiene a los linfocitos T4, que actuarían como una especie de “directores de orquesta” del sistema inmunitario. Si a “inmuno” le añadimos “deficiencia” queda claro que este virus afecta de forma seria a este sistema inmunitario (especialmente, aunque no exclusivamente, a los linfocitos T4).

Humana: El virus hace referencia sólo a los humanos. Es decir, afecta al sistema inmunitario de los seres humanos. Existen otros virus que afectan de forma similar a otras especies, pero esos son “otros virus”.

Cuando una persona está infectada por este virus, se dice que esa persona es portador o portadora del virus, que es seropositiva; pero todavía no padece el SIDA.

Estaríamos ante una persona asintomática, “sin ningún síntoma externo”. Aunque estas personas aún no padezcan el SIDA, sí que pueden transmitir el virus a otras. Es más, puede que alguna de esas personas ni siquiera sepa que es portadora y que por tanto puede transmitirlo.

Cuando el VIH comienza su acción de manera brusca puede acabar destruyendo a los linfocitos T4. Y, claro, si los linfocitos T4 son destruidos, el sistema inmunitario carece de eficacia (se queda sin directores de orquesta y la orquesta no funciona), por lo que infecciones, que en situaciones normales serían superadas, se convierten en graves obstáculos. Afortunadamente la medicina, hoy en día, está logrando que ese desarrollo no se produzca de manera brusca, ralentizándolo durante muchos años y en muchos casos prácticamente impidiéndolo.

En concreto el VIH no es un virus, sino un retrovirus, capaz de hacer “virar” su ARN en ADN una vez que se aloja en la “célula”.

Cuando la acción del VIH empieza a ser evidente es cuando se dice que la persona portadora pasa a ser enferma de SIDA. El tiempo que transcurre desde el primer contacto con el virus hasta la enfermedad del SIDA es muy variable y los estudios están en continua revisión. Claramente, como acabamos de indicar, el tiempo que transcurre entre la infección inicial y la enfermedad se está alargando de forma paulatina en los últimos años.

De ahí la importancia de que una persona portadora sepa que lo es, para poder empezar a medicarse cuanto antes y así evitar que ese desarrollo comience o que lo haga de forma brusca. Además, evidentemente, de permitirle poner más ahínco en evitar transmitir el VIH o de exponerse a una “reinfección”. Lo cual podría acelerar todo el proceso.

SIDA significa: Síndrome de Inmuno Deficiencia Humana.

Síndrome: Conjunto de síntomas y signos. Es decir, que dos enfermos de SIDA no tienen por qué padecer un mismo cuadro clínico y por tanto sus síntomas no tienen por qué ser iguales. Un síndrome como el SIDA se puede expresar de diversas formas, fruto de las distintas “infecciones oportunistas”.

Inmuno Deficiencia: Estos conceptos están incluidos en el propio VIH y, como decíamos el sistema inmunitario es el encargado de defendernos de las agresiones externas. Es el sistema de defensa. Si a “inmuno” le añadimos “deficiencia” queda claro que este virus afecta a este sistema inmunitario (especial¬mente a los linfocitos T4)

Humana: Tal como decíamos en la explicación de VIH, si el virus hace referencia a los humanos, también la enfermedad como tal hará referencia a la especie humana (y no a otras especies).

LOS FLUIDOS QUE PUEDEN TRANSMITIR EL VIH

Ya sabemos que cuando una persona es portadora del VIH, “seropositiva”, no quiere decir que sea enferma de SIDA. Pero también hay que saber que en estas “personas portadoras” el VIH se encuentra en muchos fluidos de su cuerpo. Sin embargo, no hay por qué ser alarmista, dado que no sólo por encontrarse el VIH en los fluidos es suficiente para producir una infección.

Naturalmente, hace falta que “esté”, pero además hace falta que “esté en cantidad”. Es decir, el VIH se debe encontrar en una concentración suficientemente alta como para producir esa infección. Y aquí debemos ser directos y concisos. Que se sepa, sólo hay tres fluidos corporales, con suficiente concentración como para producir una transmisión:

• Sangre

• Semen

• Fluidos vaginales

El resto de fluidos corporales, pese a la “imaginación” de la persona más hipocondríaca, no pueden producir una infección: orina, saliva, heces, mucosidades... Al menos, hasta la fecha, no se ha demostrado NINGUNA TRANSMISIÓN a través de estos otros fluidos.

LAS PUERTAS PARA LA INFECCIÓN

Para poder transmitir el VIH, estos fluidos, con la suficiente concentración, necesitan entrar al “torrente sanguíneo” de otra persona. No basta con el simple contacto. Por ello hablaremos de “prácticas de riesgo”.

Pero para no ser exhaustivos en lo obvio: toda práctica en la que no estén implicados sangre, semen o fluidos vaginales no será susceptible de transmitir el VIH. Así pues, no haremos referencia a actividades de la “vida cotidiana”: apretón de manos, besos, usar los mismos cubiertos... Creemos que hablar de ello, como si por asomo supusiese un riesgo, es rallar en lo absurdo y el alarmismo desmedidos.

Ya sabemos que hay quien siempre nos sorprende con una retahíla de supuestos: ¿y si resulta que una persona hace… otra entonces que tiene…y además una de las dos… y, si por casualidad…?, ¿se podría transmitir?.

Lo dicho: hay lo que hay y el resto son sólo supuestos. Por cierto, más improbables que la caída de un meteorito, el derrumbe de un edificio en aparente buen estado o que la sopa de cocido muestre su lado más devastador. Así, en tanto en cuanto las evidencias científicas no den nuevos argumentos, el tema queda cerrado.

LA ERÓTICA Y SUS PUERTAS

Generalmente se habla de TRANSMISIÓN SEXUAL para referirse a las posibles vías de transmisión que se dan en las relaciones eróticas. Aunque ya sabemos, o deberíamos saber, que no todas las relaciones eróticas son susceptibles de transmitir el virus.

Como no queremos olvidar nuestro objetivo, queremos aprovechar este punto para hacer un recordatorio: la capacidad que tienen las distintas prácticas eróticas de hacer disfrutar o de que un chico o una chica se sientan satisfechos consigo mismos y con su erótica no guarda ninguna relación con la capacidad de transmitir el VIH. ¿Se entiende lo que queremos decir?. Sencillo, que se puede disfrutar ¡y mucho!. Y sentir que lo que se hace merece la pena sin necesidad de recurrir a las que se conocen como “prácticas de riesgo”.

Tranquilidad. Evidentemente las “prácticas de riesgo” pueden dejar de tener esa consideración si se practican con la debida protección. Y, por supuesto, de igual modo pueden permitir disfrutar y ser coherentes. Además, sobre todo esto volveremos más adelante.

EL “CÓMO”

Ahora lo que quisiéramos es que quedara claro “cómo puede producirse la transmisión del VIH”. Así seguro que se entenderá la lógica de la transmisión y, sobre todo, de la prevención.

Los genitales (vagina, pene...) tienen zonas mucosas con pequeñas terminaciones capilares (si observáramos simplemente con una lupa el glande del pene o la entrada de la vagina, lo constataríamos). Estas zonas mucosas tienen cierta capacidad de “absorción”. Si estas mucosas genitales entrasen con contacto con los fluidos potencialmente infecciosos (sangre, semen y fluidos vaginales) permitirían el paso del VIH (alojado en los fluidos antes citados) al torrente sanguíneo.

A partir de ahí el VIH, como sabemos, se alojaría en el ADN de las células y acabaría afectando al sistema inmunitario.

LAS LLAMADAS PRÁCTICAS DE RIESGO

Concretando. De todas las posibles prácticas eróticas, que como sabemos pueden ir desde las fantasías, sean éstas o no compartidas, a la masturbación, las caricias, el susurrarse, los masajes, los besos, las penetraciones, el abrazarse desnudos, estimularse los genitales... y así, hasta donde la imaginación y tus deseos te lo permitan, sólo algunas son susceptibles de producir la infección y que resumiremos en tres epígrafes.

Dicho sea de paso, y sin ninguna intención de resultar en exceso simplistas, queremos recordar que estas tres prácticas se realizan en pareja. Que, por tanto, en la erótica vivida en solitario es imposible la transmisión. Resulta imprescindible que haya dos cuerpos para que el VIH pueda realizar su viaje de uno de ellos al otro.

Sin abandonar las simplezas, nos vamos a permitir otro recordatorio. Sabemos que las prácticas que a continuación se señalan pueden tener distintos significados según para quién. Tendrá que ver con los valores personales, religiosos o culturales de cada cual. También con los deseos, las expectativas y las coherencias. Justo lo mismo que ocurre con el resto de prácticas, aunque quizás en éstas se acentúen más los significados. Pues bien, el recordatorio es que el VIH es ajeno a todos esos significados, valores o deseos. Esto es, que la transmisión puede darse tanto en relaciones deseadas o no, que se disfruten o que despierten miedos, en las que se permiten las coherencias y en las que se desatan las contradicciones... La lógica del virus es ajena a la del placer, la coherencia, los deseos o la cultura.

COITO VAGINAL: Si la vagina o el pene entran en contacto con semen o con fluidos vaginales de una persona portadora del VIH. Ambos, tanto en el caso de la vagina como en el del pene, podrían permitir el paso del VIH al torrente sanguíneo.

COITO ANAL: En este caso, además, la mucosa anal es más fina que la vaginal (que es más gruesa y lubrica, por lo que es más resistente) por lo que más fácilmente puede “absorber” VIH de un posible eyaculado, o producir pequeñas hemorragias (sangre) que sean absorbidas por el pene.

SEXO ORAL. Si ha eyaculado en la boca o si se traga, el VIH podría tener acceso a la circulación sanguínea.

En lo referido a la infección por “cunnilingus” (chupar la vulva), no se cono­cen casos; pero como venimos apuntando la información deberá ser manejada en función del contexto y de lo que en principio se considera como posible.

LAS OTRAS PUERTAS

Queremos apuntar también la existencia de otras dos vías de transmisión, aún cuando no tengan relación directa con la sexualidad, pero de las que no siempre somos tan ajenos como creemos. Por otro lado, sabemos que ésta es una información que “se maneja”, que aparece en los medios y que, por tanto, resulta importante y merece la pena tener en claro.

TRANSMISIÓN SANGUINEA: Por ejemplo, en el caso de las drogas que se consumen por vía parenteral, si se comparten jeringuillas o algún otro instrumental de los que se utilizan, podrían estar contaminados por el VIH y posibilitar que el virus entre directamente en el torrente sanguíneo. Esta vía es muy rápida y permite al virus (alojado, por ejemplo, en los restos de sangre de la jeringuilla) acceder directamente a la circulación sanguínea del “segundo” usuario o usuaria.

Compartir otro tipo de utensilios que pudieran entrar en contacto, con relativa facilidad, con la sangre podría tener el mismo resultado que el anteriormente descrito: la infección. Nos referimos por ejemplo a las agujas que se utilizan para tatuajes o piercing, a objetos cortantes, enseres personales como las maquinillas de afeitar o los cepillos de dientes. Aunque ya sabemos que en estos ejemplos el contacto con sangre no siempre se produce y que, por tanto, las posibilidades son menores.

Toda la sangre donada es examinada y destruida si se detectara que está contaminada con el VIH. Por lo tanto las transfusiones de sangre han dejado de ser puerta para la transmisión. Evidentemente el material usado para las donaciones es estéril y de un solo uso. Así que, también por ese lado, el riesgo es cero.

DE LA MADRE EMBARAZADA AL FETO: En caso de que la madre sea seropositiva, existe un riesgo “variable” de transmisión al feto. Parece que el VIH puede pasar a la circulación sanguínea del feto ya sea durante la gestación (a través de la placenta) o en el momento del parto. Asimismo, parece que la leche materna también es susceptible de transmitir el VIH.

Aún cuando los datos están en continua revisión, parece que en España el riesgo es alrededor del 15%, aunque hay quien apunta que la probabilidad es mayor.

LA EDUCACIÓN SEXUAL NO EXCLUYE

Al hacer Educación Sexual, naturalmente, hablaremos de la llamada “vía sexual” pero, ¡atención! si hablamos de vías de transmisión ¡qué habrá que hablar!, hay que nombrarlas a todas. Mala prevención haríamos si, tras nuestras intervenciones, chicos y chicas salieran creyendo que hay un único modo de poder transmitir el VIH. Insistimos: hay que hablar de todas, si es de SIDA de lo que hablamos.

Lo que no excluye que cada tema o cada vía tenga también otros ámbitos. Así, cuando toque hablar de higiene, se comentará qué instrumentos deben formar parte de lo “propio”, de lo que no se comparte, y qué otras cosas sí que se pueden compartir. Asimismo, se abordará cómo cuidar o desinfectar los distintos instrumentos. Naturalmente para evitar el VIH y para evitar muchas otras enfermedades víricas.

Por las mismas, si fuese el embarazo el tema a tratar, habría que ocuparse, entre otros puntos, de las pruebas que sería aconsejable realizar y cómo entre ellas estaría la de detección del VIH. Lógicamente también tendrían su espacio las posibles consecuencias de cuando ese resultado es positivo, así como las posibilidades que se abren.

NO HAY GRUPOS DE RIESGO

Después de todo lo anterior resulta sencillo explicar que no existen los “grupos de riesgo”. Que no hay personas que por el hecho de serlo o por alguna de sus características sea más proclive a transmitir o que le transmitan el VIH. No se puede decir que las personas homosexuales sean de “más riesgo”, que las heterosexuales, los hombres que las mujeres, la juventud que las personas adultas o quienes pertenecen a una cultura más que los de otra. Nada de eso.

La incidencia del VIH/SIDA no guarda relación con lo que uno o una es, sino con lo que “se hace”. Es decir, que el coito anal sin protección será una “práctica de riesgo” tanto si se práctica en el marco de una relación homosexual o heterosexual, entre personas jóvenes o adultas y sean de la cultura que sea. El riego está en lo que las personas hacen, no en lo que las personas son. ¿Acaso existe riego si un gay disfruta de su erótica utilizando la debida protección o prescindiendo de ciertas prácticas?.

De tanto hablar de grupos de riesgo, hubo quien llegó a creer que el SIDA era algo que afectaba fundamentalmente a heroinómanos, homosexuales o hemofílicos. Se hablaba de las tres “haches”. Tanto es así que quien no se sentía incluido en ninguno de esos tres grupos pensaba que el SIDA no tenía nada que ver con él o con ella. Sin embargo, ¿cuántos de quienes pensaban así tendrán ahora el VIH alojado en su interior?.

La realidad era ¡y es! tozuda. No son los grupos, sino las prácticas las que tienen riesgo. Compartir instrumental que haya podido estar en contacto con sangre, ciertas prácticas eróticas o el tratamiento con sangre contaminada. Insistimos NO HAY GRUPOS DE RIESGO. Y de haberlos sólo habría uno: el compuesto por las personas que se sienten absolutamente ajenas a toda posibilidad de transmisión del VIH. La sensación de invulnerabilidad es todavía más peligrosa que la ignorancia.

MEDIDAS DE PREVENCIÓN

Lo bueno del SIDA, si se nos permite utilizar esta expresión, es que sabemos cómo se transmite y, por tanto, eso nos permite aprender a evitarlo. En algunas ocasiones cambiando de conducta y en otras incorporando algún elemento que garantice la prevención. Veamos cómo según las distintas vías.

TRANSMISIÓN SEXUAL

Toda práctica que no sea alguna de las anteriormente expuestas: coito anal, vaginal o sexo oral, será segura con relación a la transmisión del VIH. Sin ánimo de ser exhaustivos, sino intentando “calmar temores”, actividades como besos, caricias, masajes, masturbación mutua... jamás podrán producir una infección por VIH. Dado que no permiten la posible entrada del VIH a la circulación sanguínea.

Si nos centramos en las prácticas de riesgo antes señaladas (coito anal, coito vaginal y sexo oral) la “utilización adecuada” del preservativo. (¡Ojo! sin olvidar este matiz, en su máxima expresión, de “utilización adecuada”) El preservativo impide que los fluidos potencialmente infecciosos (sangre, semen o fluidos vaginales) entren en contacto con las mucosas genitales, dado que éste ejerce una acción de barrera.

TRANSMISIÓN SANGUÍNEA:

Prevenir esta vía de transmisión es sencillo, basta con no compartir las jeringillas o cualquier otro material que se utiliza para “pincharse”. El riesgo de contagio por agujas o jeringillas en consultas médicas es cero, porque siempre se utiliza material de un solo uso o esterilizado. Lo mismo que hacen la mayoría de profesionales que se dedican al tatuaje o al piercing, de todos modos no está mal asegurarse y preguntar. ¿Qué la pregunta puede ofender?. Seguro que no, se supone que hablamos de profesionales. Además, puestos a escoger, qué es preferible: ¿quedarse con la duda de si el material estaba esterilizado o que alguien pueda ponerte “mala cara”?. El resto de normas de higiene básica ¡las mismas que para casi todo! son suficientes para evitar la transmisión: no compartir objetos de aseo personal, cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, instrumentos de manicura…

De todos modos, esterilizar cualquiera de estos utensilios resulta muy sencillo y rápido. Aunque claro, la esterilización deberíamos entenderla como una opción última y, por supuesto, para los casos en los que no podamos contar con material desechable.

DE LA MADRE EMBARAZADA AL FETO

Es importante saber que si una mujer portadora del VIH se queda embarazada tiene la posibilidad de interrumpir voluntariamente el embarazo dentro de las 22 primeras semanas de gestación, de manera absolutamente legal, pues estaría amparada por unos de los supuestos que recoge la ley que despenaliza “el aborto”.

Para evitar la transmisión del VIH a través del canal del parto, en estos casos casi siempre se recurre al parto por cesárea. Por las mismas, y para evitar otra de las vías, en estos casos se aconseja a la madre que no amamante a su bebé. Y durante la gestación, aunque no se puede eliminar el riesgo, sí se puede reducir con tratamiento médico. Por eso es importantísimo acudir a recibir atención sanitaria desde el comienzo del embarazo.

CRUZ ROJA

Prevención del VIH/SIDA: claves educativas

















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jueves, 24 de septiembre de 2009

TALLER DE INSOMNIO





Insomnio se define como la ausencia crónica de habilidad necesaria para iniciar y/o mantener el sueño.




En función del tiempo hay dos tipos: de iniciación y de mantenimiento

En función de su origen: primario y secundario
Caracteristicas del insomnio

  • Latencia del tiempo en conciliar el sueño mayor de 30 min. (y/o Interrup. > 30 min)
  • Patrón de sueño irregular a lo largo del dia
  • Cansancio durante el día
  • Preocupación respecto a no dormir y miedo a no poder hacerlo.
  • Reacciones exageradas.
  • Realizaciones ineficaces de esfuerzos activos por conciliar el sueño.
  • En la cama, pensamientos negativos y reacciones emocionales adversas al comprobar que no se queda dormido.
  • En la cama desarrollo de actividades incompatible con la conducta de dormir.
  • A veces, consumo de medicación y/o alcohol.

El tratamiento más tradicional del insomnio es de tipo farmacológico pero sus resultados son muy insatisfactorio a largo plazo.


  1. EVALUACIÓN COMPORTAMENTAL DEL INSOMNIO

El insomnio es un problema de conducta consistente en no poder conciliar el sueño en presencia de determinados estímulos antecedentes (hora y cama) ante las que se desearia llevar a cabo la conducta antagonista de dormir.

  • Conducta de no conciliar el sueño:
    - frecuencia y duración
    - Actividad física y mental del paciente cuando intenta dormirse sin éxito
  • Conducta de dormir ( frecuencia, duración, grado de profundidad..)
    - Los vinculos entre antecedentes, organismo, respuesta y consecuencias.


    2.1. Procedimientos y variables dependientes.
Los autoinformes constituyen el procedimiento más utilizado para evaluar el problema del insomnio, debiendo distinguirse entre autoinformes globales y diarios.

Mediante los primeros, el paciente estima sus dificultades del sueño de manera global (p.e. una semana) mientras los segundos requieren que la persona insomne recoja, diariamente, información sobre su conducta.

La mayor fiabilidad de los autoinformes diarios, unida a su sencillo uso, recomiendan su utilización frente a los autoinformes globales (aun existiendo un claro riesgo de error en la estimación de los datos al hacerlo a la mañana siguiente).

Las V.D. Que se suelen emplear para la evaluación del insomnio mediante autoinformes diarios son las siguientes:

  1. Latencia de sueño: tiempo en quedarse dormido.
  2. Interrupciones durante la noche: veces que se despertó en el transcurso de la noche y tiempo sin dormir en cada una de ellas.
  3. Hora a la que se despertó definitivamente.
  4. Eficiencia del sueño: tiempo de sueño dividido por tiempo total en cama.
  5. Frecuencia y duración de la conducta de dormir durante el dia.
  6. Calidad del sueño durante la noche (nivel subjetivo agitación-tranquilidad, grado de descanso y vigor al levantarse por las mañanas).
  7. Otras estimaciones subjetivas (grado de dificultad para quedarse dormido, el nivel de tension en la cama o el grado de cansancio durante el dia que finaliza cuando se mete en la cama).
  8. Otras medidas: como la presencia de pensamiento interferentes en la cama o la dosis de medicación.

  • OBSERVACIÓN DIRECTA (ojos cerrados, mov. Involuntarios < 10 min., ¿estás durmiendo? Resp. Al decir su nombre? ).
  • REGISTROS PSICOFISIOLOGICO ( electroencefalograma, electromiograma, electroculograma, y electrocardiograma )
  • OTROS
    SLEEP ASSERMENT DEVICE (SAD) (Instrumento para la evaluación del insomnio)
    cinta magnetofónica
    SWITCH ACTIVANTE CLOCK (DEDO) Interruptor conectado a un reloj


    2. 2. DETERMINANTES COMPORTAMENTALES

Una vez consolidado, el patrón inconsistente y perjudicial de sueño / no sueño, presente en los pacientes que padecen insomnio, está formado por una serie de asociaciones o vínculos entre las conductas habituales de no dormir y dormir y determinados estímulos antecedentes, estados del organismo y estímulo consecuentes que favorecen la presencia de aquellas.


  • Estímulo Antecedentes

En insomnio
  1. Ante estímulos antecedentes apropiados el paciente se ha acostumbrado a conducta incompatibles con el dormir: leer, trabajar, comer, preocuparse ( actividad mental interferente ).
  2. El hecho de que el paciente duerma de manera irregular en otros lugares y momentos del dia.
  3. Otras condiciones
    Luz... temperatura... ruido... cama.... No roncar...

  • Estado del organismo

La conducta de dormir implica que el organismo se encuentre relajado, resultando más difícil que la relajación se produzca si el paciente se encuentra en un estado de sobreactivación cuando intenta conciliar el sueño.

  • Acumulación de activación a lo largo del día.
  • Presencia de actividades y/o estados emocionales concretos (cerca de la hora de dormir).
  • Exceso en cantidad y cualidad de actividad motora y mental en la cama
  • Fármacos y sustancias que activan
  • Reacciones a la propia incapacidad

Diversas investigaciones han encontrado que las personas que sufren insomnio suelen presentar niveles de activación fisiológica superiores a los de otras personas.

Las personas con insomnio suelen tener mayor nivel de activación psicologica.

  • Sujetos Tensos (entrenamiento en relajación ).
  • Sujetos Relajados

El consumo de cafeína está relacionado directamente con el aumento del tiempo de latencia de sueño (mayor conc. 1H 30 min).

El consumo regular de alcohol y tabaco. Si el paciente es insomne, tiene una influencia negativa.

Tabaco ----------------- Mayor latencia

Alcohol Dosis moderadas: bueno a corto plazo

En general, parece que el sueño resulta perjudicado cuando las personas cambian su consumo habitual en la cena, ingieren menos calorías a lo largo del día o, consumen alimentos de difícil digestión.

Los alimentos que benefician al sueño, parece recomendables los que son ricos en triptófanos (en general, los que contienen muchas proteínas), en vitamina B (pe. Cereales) y en minerales (la leche, las legumbres...).

Las personas que están física y psicologicamente activas, sin parar, durante todo el día, serán en principio propensas a conciliar más el sueño que las que no lo están. No es parece conveniente realizar ejercicio físico poco antes de intentar dormirse ya que a corto plazo el ejercicio suele tener un efecto activador.


  • Estímulos consecuentes

Estimulos consecuentes que dificultan el sueño
  1. Algunos de los mismos remedios que las personas buscan para aliviar el problema (alcohol, fármacos).
  2. La atención de los demás que reciben algunos pacientes insomnes cuando se quejan de sus dificultades, evitar cosas.. etc.. consecuencias altamente reforzantes para el individuo.
  3. La conducta de dormir en presencia de estímulos antecedentes diferentes a los apropiados también podría proporcionar al paciente consecuencias gratificantes a "corto plazo".


  1. MODIFICACIÓN COMPORTAMENTAL DEL INSOMNIO
    Estrategias de intervención

Entrenamiento en relajación

Biofeedback

Control de estímulo (la restricción del tiempo de sueño, las estrategias cognitivas, la intención paradójica y prog. Higiene del sueño).



a) Entrenamiento en Relajación

El grado de mejoría que se ha observado en los sujetos insomnes sometidos al entrenamiento en relajación debe considerarse limitado.

Es una técnica que puede ser la indicada, fundamentalmente en casos en los que predomina la activación elevada y, casi siempre, en combinación con otras estrategias.

b) Biofeedback

Este procedimiento puede definirse, básicamente, como una técnica de autocontrol de respuestas fisiológicas, en la que mediante la información constante que se le proporciona al sujeto sobre una determinada respuesta que se desea someter a control voluntario, éste tiene la oportunidad de aprender a controlar, gradualmente, los procesos acerca de los que se le informa.

En relación al tratamiento del insomnio, el procedimiento más utilizado ha sido el biofeedback electromiográfico frontal (BF-EMG).

El BF-EMG podría ser una alternativa terapéutica apropiada en casos de sujetos más tensos o con un elevado nivel de activación fisiológica durante la vigilia.

El biofeedback de la actividad electrodermal (BF-SCL). La actividad electrodermal se considera un buen predictor del grado de vigilancia de las personas.

BF-SCL es una alternativa interesante en el caso de sujetos sobreactivados en los que, con vistas a conseguir el estado de relajación apropiado para conciliar el sueño, la disminución de la actividad simpática pueda ser más relevante que la reducción de la tensión muscular.

El biofeedback electroencefalográfico (BF-EEG) consistente en facilitar información sobre la presencia de determinados ritmos cerebrales relacionados con el sueño.

BF del ritmo theta (4-7 Hz)

BF del ritmo alfa (8-12 Hz) facilita el estado de relajación que favorece el sueño. En general parece beneficiarse mas de este tipo de BF los sujetos que suelen tener una elevada actividad cognitiva interferente.

BF del ritmo sensoriomotor (12-16 Hz). BF-SMR ha resultado eficaz con pacientes insomnes que no presentaban niveles de tensión elevados.

  1. Control de estímulo

El control del estímulo consiste en prescribir al paciente el seguimiento de una serie de instrucciones cuya finalidad es conseguir:

  • debilitar la asociación entre determinados estímulos que están presentes en el momento en el que se intenta dormir y la conducta de no poder dormir (insomnio) u otras conductas favorecedoras del problema
  • fortalecer la relación entre estos estímulos antecedentes y la conducta deseada de dormir
  • eliminarla la asociación entre la conducta de dormir y otros estímulos en cuya presencia se desea conciliar el sueño.


Se asume que las personas necesitamos dormir y que, por tanto, tarde o temprano, tenemos que hacerlo, por lo que si se evita conciliar el sueño en presencia de estímulos no deseados (pe el sofá) y se insiste en reservar un entorno concreto para dormir (cama de noche) llegará un momento en el que, inevitablemente, tendrá que suceder así, comenzando a asociarse la conducta de dormir a los estímulos antecedentes deseados y a desarrollarse un patrón de sueño apropiado.


TABLA 9.3

Tipo de instrucciones que debe seguir el paciente en la aplicación de la técnica "control del estímulo".


  • Acuéstese para dormir únicamente cuando tenga sueño.
  • No realice en la cama ninguna actividad que no sea dormir (no lea, no vea la tv, no coma, no piense en problemas o cosas que deba hacer, etc...). La actividad sexual es la única excepción a esta norma y, cuando se produzca, deberá seguir las presentes instrucciones en cuanto intente dormirse.
  • Sí, pasados diez minutos (o aprox.) desde que se metió en la cama con la intención de dormir, no lo ha conseguido, levántese y váyase a otra habitación.
  • Si, siguiendo la norma anterior, ha tenido que levantarse y trasladarse a otra habitación, una vez realice alguna actividad relajante como leer o escuchar música. Regrese a su habitación únicamente cuando vuelva a sentir que tiene sueño.
  • Si, una vez ha regresado a la cama, sigue sin poder dormir, vuelva a realizar la misma operación tantas veces como sea necesario durante la noche.
  • Si, tras quedarse dormido, se despierta durante la noche y permanece diez minutos sin concinciliar el sueño, lleve a cabo también las instrucciones anteriores.
  • Prepare su despertador para que suene a la misma hora todas las mañanas y levántese en cuanto suene la alarma, independientemente del tiempo que haya dormido durante la noche.
  • No duerma durante el dia.


Se asume que la repetición cotidiana de estas instrucciones conducirá al debilitamiento y al fortalecimiento de los vínculos "estímulo-respuesta" respectivamente inapropiado o deseados.

La eficacia de este procedimiento ha sido observada en múltiples investigaciones resultando superior a otras estrategias conductuales como el entrenamiento en relajación.
La correcta aplicación para el control de estímulos son muy importantes

  • Levantarse a la hora prevista con independencia del tiempo que se haya dormido.
  • No dormir durante el día.

Y para favorecer su aplicación se debe programar actividades ineludibles a primera hora de la mañana y, en general, planificar el día con actividades que le impidan conciliar el sueño en los momentos y situaciones de mayor riesgo.

En cada caso conviene detectar cuáles son los estímulos diurnos de riesgo ante los que el sujeto es más vulnerable, debiendose establecer en función de la información anterior y de la viabilidad existente, las medidas ambientales y/o comportamentales que sean más apropiadas para conseguir este trascendente objetivo terapéutico.

Es una técnica desaconsejada cuando predominen altos niveles de activación o en los casos en que no se detecten las asociaciones señaladas entre estímulos y respuestas relevantes.

    d) Restricción del tiempo de sueño

La restricción del tiempo de sueño consiste en limitar el tiempo que el paciente dedica a dormir y a estar en la cama, con el objetivo de que se produzca una privación de sueño que favorezca la conducta de dormir en el tiempo restringido disponible, aumentando éste progresivamente, en la medida en que se vaya consiguiendo una mayor eficiencia de sueño.

Al igual que con la técnica del control del estímulo, la aplicación de la restricción del tiempo de sueño incluye que el paciente no duerma durante el día ni en otro lugar diferente de su cama, y que se levante ineludiblemente a una hora determinada. Además, se limita el tiempo que puede estar en la cama, estableciendose, inicialmente un período inferior al que habitualmente suele dormir.

Esta limitación se debe mantener durante un período determinado en el que se observa el tiempo de sueño conseguido (eficiencia del sueño).

Pasado este período, si el paciente ha sido capaz de dormir el 90 por cien del tiempo asignado, éste se incrementa en 15 min. durante el siguiente período, y así sucesivamente.

De la misma forma, si el paciente no ha sido capaz de dormir al menos el 80 por cien del tiempo programado, éste debe reducirse en 15 minutos en el siguiente período, y así hasta conseguir una eficiencia del 90 por ciento, momento en el que el tiempo comenzará a aumentar progresivamente siempre que se continúe alcanzando este porcentaje de sueño.

Para favorecer su adherencia a esta medida es convienente:

  • Establecer inicialmente períodos de prueba que reduzcan la probablidad de abandono (2 ó 3 dias)
  • Planificar actividades incompatibles a dormir o meterse en la cama que ayuden al paciente a controlar los momentos de mayor riesgo
  • Proporcionar al paciente un apoyo permanente por parte del terapeuta.


  1. Estrategias Cognitivas
  • El control de la actividad cognitiva interferente en momentos concretos.
  • La modificación de las creencias, actitudes, expectativas y/o valoraciones perjudiciales sobre cuestiones muy relevantes en relación al problema.

Entre ellas se encuentran:

  • El uso de la imaginación para desviar la atención de los pensamientos disfuncionales que impiden que el sueño se produzca.
  • La concentración en una actividad monótona.
  • Las autoafirmaciones y autoinstrucciones que ayudan a que el paciente permanezca relajado mientras intenta dormir o que contribuyan a que le recuerden cual es el objetivo concreto y que debe hacer.
  • La detención del pensamiento para eliminar drásticamente los pensamientos interferentes.


Todas estas estrategias, cuyo objetivo es el afrontamiento de momentos concretos de riesgo, conllevan una actividad cognitiva incompatible con la actividad disfuncional que es frecuente en muchos casos cuando el paciente no puede dormirse, pretendiendo, por tanto, la sustitución de la actividad perjudicial por otra más saludable.

Las creencias y actitudes disfuncionales, casi siempre bastante estables, pueden propiciar la aparición de expectativas erróneas y perjudiciales respecto a lo que va a ocurrir, y favorecer la interpretación tambien sesgada y disfucional de lo que suceda, influyendo en ambos casos en el desarrollo y la consolidación del insomnio.

Pensamientos del tipo:

  • Sin medicación no puedo dormir
  • Tengo que dormir 8 horas para rendir bien en el trabajo.
  • Etc..

Estos pensamientos y creencias impiden darse el tiempo suficiente para comprobar su error.


    e) Intención paradójica

La estrategia utilizada por Buceta de cambiar el objetivo de dormir por el de estar a gusto en la cama ha sido empleada con éxito por este autor al eliminar la ansiedad asociada al objetivo de "tener que dormirse".
En la intención paradójica el objetivo a conseguir por el paciente suele consistir en "estar despierto y/o tener los ojos abiertos tanto tiempo como sea posible.

Parece ser que esta estrategia funciona mejor como parte de un paquete de medidas.

f) Higiene del sueño

El objetivo de esta estrategia es que el paciente adquiera hábitos saludables que favorezcan el sueño; para ello se le informa de las conductas favorecedoras y perjudiciales y se le ayuda a planificar y a llevar a cabo las medidas pertinentes.

No es suficiente con dar al paciente una lista de medidas para que cambien mágicamente sus hábitos, es importante que se les explique el razonamiento que subyace a cada medida y que ademas se le ayuda a planificarla y a realizarla.


Tabla 9.4
Sugerencias habituales en los programas de higiene del sueño


  • No estar en la cama más tiempo del necesario para dormir. Acostarse cuando se tenga sueño y levantarse todos los días a la misma hora. No dormir durante el día.
  • Evitar la cafeína ya desde la tarde; y evitar el consumo de alcohol antes de intentar dormir.
  • Reducir el consumo de cigarrillos.
  • Hacer ejercicio con regularidad, pero evitarlo en las horas más cercanas al momento de irse a dormir.
  • En general, evitar la actividad física intensa en las horas anteriores al momento de intentar dormir. Al contrario, realizar actividades que ayuden a reducir la activación del organismo (p.e. Leer o ver tv).
  • Evitar las comidas y cenas pesadas (de difícil digestión).
  • Reducir el consumo de líquidos despues de cenar (evitando tener que ir al cuarto de baño durante la noche). En todo caso, tomar un vaso de leche (pues contiene triptófano y puede ayudar a conciliar el sueño).
  • Establecer determinados comportamientos rutinarios que puedan llegar a asociarse con la conducta de dormir (pe, tomar un baño caliente, beber un vaso de leche, lavarse los dientes, ponerse el pijama, programa el despertador a la hora prevista, practicar algunos ejercicios de relajación, leer un rato, apagar la luz).
  • Cuidar el ambiente de la habitación en la que se duerme. Evitar ruidos que dificulten el sueño, programa en lo posible la temperatura más agradable, evitar que entre luz de la calle o de otras habitaciones de la casa, procurar tener una buena cama y controlar la conducta del compañero de cama si ésta se comparte.
  • Evitar las preocupaciones en la cama. Programar un tiempo durante el día para preocuparse, siempre a la misma hora y en el mismo lugar. Si surge una preocupación durante la noche, recordarse que al día siguiente podrá tratarse durante el tiempo dedicado a las preocupaciones.
  • No tomar medicación para dormir, salvo casos excepcionales. Consultar al médico cuando se toman medicamentos, para el tratamiento de otros trastornos, que pueden dificultar el sueño.

Otras estrategias

La cronoterapia, consistente en retrasar progresivamente el momento de intentar conciliar el sueño hasta conseguir adaptar el organismo al horario deseado (p.e. Se se programa retrasos de 3 horas cada día hasta alcanzar el objetivo).

La terapia de exposición a la luz resplandeciente, cuyo objetivo es provocar estados de sobreactivación que favorezcan los cambios deseados en la alternancia vigilia / sueño. (exposición a la luz por el dia para favorecer el estado de alerta aumente en ese momento y disminuya al llegar la noche).
Fuente: Basado en el cap.9 de libro "Tratamiento conductual de hábitos y enfermedades", Autor Buceta, Ediciones Piramide

lunes, 20 de julio de 2009

Teoría del Proceso Oponente de la Motivación


LOS CAMBIOS EN LAS RESPUESTAS EMOCIONALES COMPLEJAS.

La repetición de un estímulo elicitante origina cambios en los sistemas de respuesta relativamente simples. Sin embargo, numerosos estímulos producen en el organismo efectos mucho más complejos que las respuestas de sobresalto u orientación. Un estímulo puede evocar amor, miedo, euforia, terror, satisfacción, incomodidad, o una combinación de estas emociones.

A continuación vamos a describir el modelo estándar de las emociones evocadas por estímulos complejos activadores de la emoción, y cómo las repeticiones del estímulo alteran este modelo de las respuestas emocionales. Estos temas han sido desarrollados de la forma más sistemática por la teoría del proceso oponente de la motivación por Solomon y sus colaboradores.


La teoría de la motivación del proceso oponente.

¿Qué sucede cuando se presenta un estímulo activador de la emoción y luego se retira? Considérense, por ejemplo, las reacciones de una adolescente a la que se le deja por primera vez un coche. Al principio se pondrá muy contenta y excitada. La excitación se irá apaciguando conforme pase el tiempo. No obstante, seguirá contenta. Si despues de un día o dos ya no puede disponer del coche, sus emociones no volveran a la neutralidad. Lo más probable es que poco después de devolver el coche lo eche de menos. Esta añoranza irá desapareciendo gradualmente.

Es obvio que los diferentes estímulos activadores de la emoción provocan tipos diferentes de respuestas emocionales. Sin embargo, todos los patrones de cambios emocionales parecen tener ciertas características comunes. Solomon y sus colaboradores han llamado a estas características patrón estándar de la dinamica afectiva.

La aparición del estímulo activador de la emoción, como puede ser recibir un coche, suscita una respuesta emocional intensa (alegría), que rápidamente alcanza su punto máximo. Esta reacción extrema va seguida de una fase de adaptación, durante la cual la respuesta emocional disminuye un poco hasta alcanzar el nivel de equilibrio. El estímulo (el coche) continúa produciendo emoción (alegría) durante el estado de equilibrio. Cuando cesa el estímulo (cuando la adolescente tiene que devolver el coche), el estado emocional se transforma rápidamente y aparecen unos sentimientos contrarios a los que se producían en presencia del estímulo. La adolescente ya no está contenta y anhela el coche. Esta inversión del estado emocional, llamada posrreacción afectiva, decae gradualmente a medida que el sujeto vuelve a su estado normal.






Patrón estándar de la dinámica afectiva. Patrón de cambios afectivos ante estím. habituados

¿Cómo reacciona una adolescente una vez que la experiencia de manejar un coche se convierte en una rutina? Si una persona ha tenido muchas veces ocasión de manejar, recibir un coche no le provocará una alegría igual de intensa que a la persona que lo experimenta por primera vez. El conseguir un coche le producirá probablemente sólo una reacción suave. Sin embargo, si en ese momento el coche no está a su disposición, se le creará un malestar y una añoranza más intenso que la primera vez. En el momento que alguien se ha acostumbrado a tener un coche, su falta le originará malestar intenso. Así pues el patrón de cambios emocionales producidos por un estímulo activador de emociones al que se estaba habituado es diferente del modelo estándar de la dinámica afectiva.

En el patrón habituado de respuesta el estímulo suscita solamente una respuesta emocional suave. Sin embargo la posrreacción afectiva es mucho más fuerte que en el patrón estándar.


Mecanismos de la teoría del proceso oponente

¿Qué mecanismos subyacentes producen el patrón estándar de la dinámica afectiva y las modificaciones de este patrón con la habituación al estímulo? La teoría del proceso oponente de la motivación sostiene que los mecanismos neurofisiológicos que intervienen en la conducta emocional actúan para mantener la estabilidad emocional. Así pues, la teoría del proceso oponente es una teoría homeostática. Según esta teoría, una función importante de los mecanismos que controlan la conducta emocional es minimizar las desviaciones de la neutralidad (o estabalidad) emocional.

¿Cómo pueden mantener la estabildad y neutralidad emocional los mecanismos neurofisiológicos? Mantener cualquier sistema en un estado estable o neutral requiere que una perturbación que fuerce al sistema a salir de la neutralidad se encuentre con una fuerza opuesta que contrarreste esta perturbación. Pensemos, por ejemplo en unos niños intentando mantener nivelado un balancín. Si uno empuja hacia abajo un extremo del columpio, el otro extremo se levanta. Para mantener nivelado el columpio, una fuerza que empuje hacia abajo se tiene que encontrar con una fuerza opuesta que mantenga elevado ese extremo.

El concepto de fuerzas o procesos contrarios que sirven para mantener un estado estable es esencial para la teoría del proceso oponente de la motivación.

Esta teoría sostiene que un estímulo que despierta una emoción saca de la neutralidad al estado emocional de la persona. Se supone que esa desviación de la neutralidad emocional desencadena un proceso oponente que contrarresta la desviación. Los patrones de comportamiento emocional que se observan inicialmente y despues de una amplia experiencia con el estímulo, son atribuidos a distintos aspectos del proceso oponente y al momento en que este se produzca en relación con el momento en que ocurre la perturbación emocional primaria.

Se puede suponer que el proceso oponente es algo esencialmente ineficaz. Va a la zaga de la perturbación emocional primaria y sólo después de una práctica repetida resulta eficaz para contrarrestrar la perturbación primaria.

La teoría del proceso oponente sostiene que la presencia de un estímulo activador de emoción suscita inicialmente lo que se ha llamado proceso primario o proceso “a”, que es el responsable de la calidad del estado emocional (alegría p.e.) que se verifica en presencia del estímulo.

Se supone que, a su vez, el proceso “a”, o proceso primario provoca un proceso oponente o proceso “b”, que origina la reacción emocional contraria (descontento p.e.).

Siguiendo esta teoría, los cambios emocionales observados, cuando se presenta un estímulo y después se retira, reflejan el resultado neto del proceso primario y del proceso oponente. La intensidad del proceso oponente se resta de la intensidad del proceso primario, dando lugar a las emociones que de hecho aparecen.

Cuando el estímulo se presenta por primera vez, el proceso “a” aparece sin encontrar oposición por parte del proceso “b”. La reacción emocional primaria puede por tanto, alcanzar su punto más alto. El proceso “b” se activa entonces y empieza a oponerse el proceso “a”. El proceso “b” reduce la intensidad de la respuesta emocional primaria y es responsable de la fase de adaptación del modelo estándar.
La respuesta emocional primaria alcanza un estado de equilibrio cuando los procesos “a” y “b” han llegado cada uno a su máxima intensidad durante la presentación del estímulo. Cuando el estímulo se retira, el proceso “a” cesa rápidamente, en cambio el proceso “b” permanece en el tiempo.

Así pues, el proceso “b” no tiene ahora nada que oponerse. Por tanto, las respuestas emocionales características del proceso oponente se hacen evidentes por primera vez. Esas emociones son, habitualmente, contrarias a las observadas durante la presencia del estímulo.

La suma de los procesos primarios y oponente explica satisfactoriamente el patrón estándar de la dinamica afectiva.

¿Cómo cambian esos procesos subyacentes en el curso de la habituación a un estímulo activador de la emoción?

Después de una exposición prolongada a un estímulo activador de la emoción, el estímulo deja de provocar reacciones emocionales intensas, y la posrreacción afectiva se hace mucho más fuerte cuando cesa el estímulo.

La teoría del proceso oponente explica este resultado asumiendo simplemente que el proceso “b” se fortalece al exponerse de forma repetida a un estímulo. El fortalecimiento del proceso “b” se refleja en varias de sus características.

El proceso “b” se activa más rapidamente una vez presentado el estímulo, su intensidad máxima aumenta, y desciende más lentamente cuando cesa el estímulo.
Por el contrario, se supone que el proceso “a” permanece inalterable.

En conclusión, después de la habituación el proceso oponente se opone con más fuerza a las respuestas emocionales primarias.

Este efecto de la habituación reduce la intensidad de las respuestas emocionales primarias que se observan durante la presentación del estímulo activador de la emoción. Y también da lugar a una excesiva posrreacción afectiva cuando se retira el estímulo.


Ejemplos de procesos oponentes.

El amor y el apego.

Los recién casados están normalmente muy entusiasmados y se muestran muy cariñosos uno con otro cuando están juntos. Esta reacción emocional primaria sufre habituación conforme pasan los años. Gradualmente la pareja de va asentando y llega a mantener una cómoda relación que carece de entusiasmo de la luna de miel.

Sin embargo esta habituación de la reacción emocional primaria va acompañada de un fortalecimiento de la posrreacción afectiva. Cuanto más tiempo haya pasado junta una pareja peor se sentirá cuando se separen, y más durará su malestar (“la distancia aumenta el cariño”).

Después que una pareja haya vivido junta varias décadas, es muy probable que la muerte de uno de ellos cause gran aflicción al que sigue vivo. Esta fuerte posrreacción afectiva es llamativa, sobre todo si se tiene en cuenta que, a esas alturas de su relación, la pareja puede haber dejado de mostrar signo alguno de afecto.

Entre padres e hijos se dan efectos emocionales semejantes. Los hijos que han vivido con sus padres mucho tiempo dejan de mostrar amor o afecto hacia ellos. Cuando los adolescentes mayores, o los adultos jóvenes, están dispuestos a marcharse de su casa, es más probable que se quejen de sus padres y no que los alaben. A pesar de que los hijos no muestren de forma abierta el cariño hacia sus padres, es probable que cuando se trasladen sientan nostalgia. Los padres también echarán de menos a sus hijos. Este estado representa la posrreacción afectiva. Tanto para padres como para hijos, los muchos años de convivencia sirven para fortalecer la posrreación afectiva que acompaña a una separación.


El paracaidismo.

El paracaidismo es un deporte muy poco corriente, con el que algunas personas disfrutan enormemente. Aquellos que no practican este deporte se extrañan de que otros lo encuentren divertido.

Por supuesto poco hay de divertido en dar el primer salto. Las personas inexpertas invariablemente se asustan al saltar desde un avión. Los estudios han mostrado que en ese momento presentan una activación fisiológica máxima, y sus expresiones faciales indican que están que están aterrorizados. Esta es la reacción emocional primaria del salto. Cuando los saltos se repiten, la reacción afectiva primaria se habitúa, mientras el proceso oponente se fortalece.

Como la reacción emocional primaria es el terror, la respuesta oponente es el júbilo.

En los saltadores muy expertos el proceso primario queda anulado por el proceso oponente y no se aterrorizan por el salto. El fortalecimiento de la reacción oponente es también evidente en su posrreación afectiva cuando llegan al suelo.

Los saltadores expertos están eufóricos y exultantes cuando tocan tierra y esos sentimientos positivos pueden durarles varias horas. De hecho, la posrreacción afectiva es mucho más agradable que el salto mismo y puede suponer la mayor parte del placer derivado del salto.


La drogadicción

Muchas drogas se toman principalmente por sus efectos emocionales. En muchos casos, los cambios emocionales que se producen con la primera y las posteriores administraciones de la droga están descritos con precisión por la teoría del proceso oponente de la motivación.

La teoría del proceso oponente predice que las drogas psicoactivas producirán un efecto emocional bifásico las primeras veces que se tomen.

Cuando la droga es activa se experimenta un conjunto de respuestas emocionales (la respuesta afectiva primaria), y cuando la droga desaparece, tienen lugar las emociones opuestas (posrreacción afectiva).

Estos cambios bifásicos son evidentes con distintas drogas psicoactivas, como el alcohol, los narcóticos (como la heroína), las anfetaminas y la nicotina. La secuencia de efectos del alcohol es muy conocida.

Poco tiempo despues de tomar la droga las personas se encuentran tranquila y relajada porque la droga es basicamente un sedante. La posrreacción oponente se manifiesta en dolores de cabeza, náuseas y otros síntomas de la resaca.

En el caso de las anfetaminas, la droga crea sentimientos de euforia, bienestar y autoconfianza, insomnio y un sentimiento de control de la situación. Después de pasado este efecto, la persona se suele sentir fatigada, deprimida y amodorrada.

La teoría del proceso oponente predice que cuando el consumo de la droga es frecuente, la respuesta emocional primaria se debilita y la posrreacción oponente se fortalece. La habituación de las reacciones primarias a la droga es un ejemplo de tolerancia a la droga, en el que el efecto de la droga desciende con la repetición de las dosis.

A los consumidores habituales de alcohol, nicotina, heroína, cafeína y otras drogas no les afecta tanto la ingestión de la droga como a los novatos. La cantidad de alcohol que un bebedor accidental le pondría un poco achispado, es probable que no tenga ningún efecto en el bebedor habitual. Los bebedores habituales tienen que consumir mucho más alcohol para tener las mismas reacciones que los bebedores novatos.

Las personas que fuman muchos cigarrillos, por ejemplo, rara vez obtienen mucho placer al hacerlo. El declive de la reacción primaria a la droga va acompañada de un crecimiento de la posrreacción oponente. Asimismo los, los consumidores habituales de droga experimentan resacas mucho más fuertes cuando se les termina la droga que los consumidores novatos.

Una persona que, por ejemplo, deja de fumar cigarrillos, se volverá irritable, ansiosa y tensa, y tendrá un sentimiento general de insatisfacción.

Cuando alguien que bebe mucho deja de tomar alcohol es probable que tenga alucinaciones, pérdida de memoria, agitación psicomotriz, delirium tremens, y otras perturbaciones fisiológicas. En los consumidores habitules de anfetaminas, la fatiga y la depresión que siguen a los efectos primarios de la droga puede ser tan fuerte que dé lugar al suicidio.

Si los efectos placenteros primarios de una droga psicoactiva desaparecen en el caso de los consumidores habituales, ¿porqué continúan tomándola?, ¿porqué son adictos?

La teoría del proceso oponente sugiere que la drogadicción es, fundamentalmente, un intento de reducir la aversión producida por la posrreacción afectiva a la droga -el mal cuelgue, el bajón de las anfetaminas, la irritación que sobreviene cuando no se tiene el cigarrillo de costumbre-.

Hay dos maneras de reducir la posrreacción aversiva a las drogas.

Una es aguantar todo el tiempo suficiente para que se disipe. Es lo que se conoce como pasar el mono. En los grandes consumidores el mono puede durar mucho y ser doloroso.

La posrreación oponente puede eliminarse mucho más rapidamente si se toma la droga de nuevo. Esto reactivará el proceso primario y cortará los sufrimientos de la abstinencia.

Muchos adictos no estan atrapados por el placer que se deriva directamente de la droga. Más bien toman la droga para reducir los dolores de la abstinencia.


COMENTARIAS FINALES

Las presentaciones repetidas de un estímulo elicitante producen cambios, tanto en las respuestas simples como en las reacciones emocionales más complejas. Los organismos tienden a minimizar los cambios en el estado emocional provocados por los estímulos externos. Según la teoría del proceso oponente de la motivación, las respuestas emocionales estimuladas por un acontecimiento externo se contrarrestran en el organismo mediante un proceso oponente. Se supone que este proceso compensatorio u oponente se fortalece con cada nueva aparición dando lugar a una reducción de las respuestas emocionales primarias si el estímulo se repite con frecuencia. El fortalecimiento del estado emocional oponente resulta evidente cuando se suprime el estímulo.

La habituación, la sensibilización y los cambios de intensidad del proceso oponente son los mecanismos más simples por los que el organismo ajusta sus reacciones a los acontecimientos ambientales en base a la experiencia previa.



PRINCIPIOS DE APRENDIZAJE Y CONDUCTA.
Edit. Debate. Autor Domjan y Burkhard
pag. 67-75















viernes, 19 de junio de 2009

El círculo del noventa y nueve

Había una vez un rey muy triste que tenía un sirviente, llamado Hasán, que como todo sirviente de rey triste, era muy feliz. Todas las mañanas llegaba a traer el desayuno y despertaba al rey cantando y tarareando alegres canciones de juglares. Una sonrisa se dibujaba en su distendida cara y su actitud para con la vida era siempre serena y alegre.


Un día el rey lo mandó a llamar.

-Hasán -le dijo- ¿cuál es el secreto?
-¿Qué secreto, Majestad?
-¿Cuál es el secreto de tu alegría?
-¡No hay ningún secreto, Alteza!
-No me mientas, Hasán. He mandado a cortar cabezas por ofensas menores que una mentira.
-No le miento, Alteza, no guardo ningún secreto.
-¿Por qué está siempre alegre y feliz? ¿Por qué?
-Majestad, no tengo razones para estar triste. Su Alteza me honra permitiéndome atenderlo.
Tengo mi esposa y mis hijos viviendo en la casa que la Corte nos ha asignado, somos vestidos y alimentados y además su Alteza me premia de vez en cuando con algunas monedas para darnos algunos gustos, ¿cómo no estar feliz?
-Si no me dices ya mismo el secreto, te haré decapitar -dijo el rey-. ¡¡¡¡Nadie puede ser feliz por esas razones que has dado!!!!
-Pero, Majestad, no hay secreto. Nada me gustaría más que complacerlo, pero no hay nada que yo esté ocultando...
-Vete, ¡vete antes de que llame al verdugo!
El sirviente sonrió, hizo una reverencia y salió de la habitación.
El rey estaba como loco. No consiguió explicarse cómo el paje estaba feliz viviendo de prestado, usando ropa usada y alimentándose de las sobras de los cortesanos.
Cuando se calmó, llamó al más sabio de sus asesores y le contó su conversación de la mañana.
-¿Por qué él es feliz?
-Ah, Majestad, lo que sucede es que él está fuera del círculo..
-¿Fuera del círculo?
-Así es.
-¿Y eso es lo que lo hace feliz?
-No Majestad, eso es lo que no lo hace infeliz.
-A ver si entiendo, estar en el círculo te hace infeliz.
-Así es.
-¿Y cómo salió?
-Nunca entró.
-¿Qué círculo es ese?
-El círculo del 99.
-Verdaderamente, no te entiendo nada.
-La única manera para que entendieras, sería mostrártelo en los hechos.
-¿Cómo?
-Haciendo entrar a tu sirviente en el círculo.
-¡Eso, obliguémoslo a entrar!
-No, Alteza, nadie puede obligar a nadie a entrar en el círculo.
-Entonces habrá que engañarlo.
-No hace falta, Su Majestad. Si le damos la oportunidad, él entrará solito... solito.
-¿Pero él no se dará cuenta de que eso es su infelicidad?
-Si se dará cuenta.
-Entonces no entrará.
-No lo podrá evitar.
-¿Dices que él se dará cuenta de la infelicidad que le causará entrar en ese ridículo círculo, y de todos modos entrará en él y no podrá salir?
-Tal cual. Majestad, ¿estás dispuesto a perder un excelente sirviente para poder entender la estructura del círculo?
-Sí.
-Bien, esta noche te pasaré a buscar. Debes tener preparada una bolsa de cuero con 99 monedas de oro, ni una más ni una menos. ¡99!
-¿Qué más? ¿Llevo los guardias por si acaso?
-Nada más que la bolsa de cuero. Majestad, hasta la noche.
-Hasta la noche.
Así fue. Esa noche, el sabio pasó a buscar al rey.
Juntos se escurrieron hasta los patios del palacio y se ocultaron junto a la casa del Hasán. Allí esperaron el alba.
Cuando dentro de la casa se encendió la primera vela, el hombre sabio agarró la bolsa y le pinchó un papel que decía: "Este tesoro es tuyo. Es el premio por ser un buen hombre. Disfrútalo y no cuentes a nadie cómo lo encontraste."
Luego ató la bolsa con el papel en la puerta del sirviente, golpeó y volvió a esconderse.
Cuando Hasán salió, el sabio y el rey espiaban desde atrás de unas matas lo que sucedía.
El sirviente vio la bolsa, leyó el papel, agitó la bolsa y al escuchar el sonido metálico se estremeció, apretó la bolsa contra el pecho, miró hacia todos lados de la puerta, y se arrimaron a la ventana para ver la escena.
El sirviente había tirado todo lo que había sobre la mesa y dejado sólo la vela. Se había sentado y había vaciado el contenido de la bolsa sobre la mesa. Sus ojos no podían creer lo que veían, ¡Era una montaña de monedas de oro! El, que nunca había tocado una de estas monedas, tenia hoy una montaña de ellas para él.
El sirviente las tocaba y amontonaba, las acariciaba y hacía brillar la luz de la vela sobre ellas. Las juntaba y desparramaba, hacía pilas de monedas.
Así, jugando y jugando empezó a hacer pilas de 10 monedas.
Una pila de diez, dos pilas de diez, tres pilas, cuatro, cinco, seis.... y mientras sumaba 10, 20,30, 40, 50, 60....hasta que formó la última pila: 9 monedas !!!
Su mirada recorrió la mesa primero, buscando una moneda más. Luego el piso y finalmente la bolsa.
"No puede ser", pensó. Puso la última pila al lado de las otras y confirmó que era más baja.
-¡¡Me la robaron -gimió- me la robaron!!
Una vez más buscó en la mesa, en el piso, en la bolsa, en sus ropas, vació sus bolsillos, corrió los muebles, pero no encontró lo que buscaba. Sobre la mesa, como burlándose de él, una montañita resplandeciente le recordaba que había 99 monedas de oro, "sólo 99".
"99 monedas. Es mucho dinero", pensó. Pero me falta una moneda. Noventa y nueve no es un número completo -pensaba- Cien es un número completo, pero noventa y nueve no.
El rey y su asesor miraban por la ventana. La cara del sirviente ya no era la misma, estaba con el ceño fruncido y los rasgos tiesos, los ojos se habían vuelto pequeños y arrugados y la boca mostraba un horrible rictus, por el que se asomaban los dientes.
El sirviente guardó las monedas en la bolsa y mirando para todos lados para ver si alguien de la casa lo veía, escondió la bolsa entre la leña. Luego tomó papel y pluma y se sentó a hacer cálculos. ¿Cuánto tiempo tendría que ahorrar el sirviente para comprar su moneda número cien?
Todo el tiempo hablaba solo, en voz alta. Estaba dispuesto a trabajar duro hasta conseguirla. Después quizás no necesitara trabajar más.
Con cien monedas de oro, un hombre puede dejar de trabajar. Con cien monedas de oro un hombre es rico. Con cien monedas se puede vivir tranquilo. Sacó el cálculo. Si trabajaba y ahorraba su salario y algún dinero extra que recibía, en once o doce años juntaría lo necesario.
"Doce años es mucho tiempo", pensó.
Quizás pudiera pedirle a su esposa que buscara trabajo en el pueblo por un tiempo. Y él mismo, después de todo, él terminaba su tarea en palacio a las cinco de la tarde, podría trabajar hasta la noche y recibir alguna paga extra por ello.
Sacó las cuentas: sumando su trabajo en el pueblo y el de su esposa, en siete años reuniría el dinero.
Era demasiado tiempo!!!
Quizás pudiera llevar al pueblo lo que quedaba de comidas todas las noches y venderlo por unas monedas. De hecho, cuanto menos comieran, más comida habría para vender....
Vender....
Vender....
Estaba haciendo calor. ¿Para qué tanta ropa de invierno? ¿Para qué más de un par de zapatos? Era un sacrificio, pero en cuatro años de sacrificios llegaría a su moneda cien.
El rey y el sabio, volvieron al palacio.
El sirviente había entrado en el círculo del 99...
Durante los siguientes meses, Hasán siguió sus planes tal como se le ocurrieron aquella noche.
Una mañana, el sirviente entró a la alcoba real golpeando las puertas, refunfuñando de pocas pulgas.
-¿Hasán, qué te pasa?- preguntó el rey de buen modo.
-Nada me pasa, nada me pasa.
-Antes, no hace mucho, reías y cantabas todo el tiempo.
-Hago mi trabajo, ¿no? ¿Qué querría su Alteza, que fuera su bufón y su juglar también?
No pasó mucho tiempo antes de que el rey despidiera al sirviente. No era agradable tener un paje que estuviera siempre de mal humor.


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Vos y yo y todos nosotros hemos sido educados en esta estúpida ideología: Siempre nos falta algo para estar completos, y sólo completos se puede gozar de lo que se tiene.
Por lo tanto, nos enseñaron que la felicidad deberá esperar a completar lo que falta....
Y como siempre nos falta algo, la idea retoma el comienzo y nunca podemos gozar de la vida.
Pero que pasaría si la iluminación llegara a nuestras vidas y nos diéramos cuenta, así, de golpe, que nuestras 99 monedas son el cien por ciento del tesoro, que no nos falta nada, que nadie se quedó con lo nuestro, que nada tiene de más redondo cien que noventa y nueve, que todo es sólo una trampa, una zanahoria puesta frente a nosotros para que seamos estúpidos, para que tiremos del carro, cansados, malhumorados, infelices o resignados.
Una trampa para que nunca dejemos de empujar y que todo siga igual... eternamente igual!
¡Cuántas cosas cambiarían si pudiéramos disfrutar de nuestros tesoros tal como están!